Ley de Seguridad Nacional: El golpe definitivo a la democracia

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En estos momentos se está debatiendo en el parlamento la remodelación de la ley 36/2015, el ahora proyecto de ley de seguridad nacional, que parte de aquella de 2015 pero que cambia sustancial y peligrosamente su contenido para dar rienda suelta al poder omnímodo del presidente del gobierno, metiéndonos en un mundo orwelliano y distópico, facultándole a ejercer de autócrata, de totalitario o sátrapa.

La ley de Seguridad Nacional será el detonante para acabar el proceso de involución, la herramienta final del cambio de régimen en España. Lo llevamos advirtiendo ya demasiado tiempo. Predicamos en un desierto estéril e infructuoso, donde nuestras voces se apagan con los ecos de la vorágine destructiva del mal que sepulta nuestras palabras como este gobierno infame sepulta la libertad.

En un periodo tan corto de la historia de España, tan breve como que en tan solo en un par de años este gobierno ha aprobado, o está en proceso de aprobación, diversas leyes que escandalizarían a cualquiera de no ser porque una parte de los ciudadanos españoles han decidido que todo esto a ellos no les afecta, y si les afecta, ¡ya vendrá alguien a revertir esta situación!

Estamos viviendo un cambio de régimen por la puerta de atrás, o, dicho de otra forma, con subterfugios, mentiras, “trilerismo político”, involución y mucha propaganda falsaria, que se inició con ZP y el 11M, como ya hemos contado innumerables veces y seguiremos contándolo hasta que se haga justicia.

En este proyecto de ley, a diferencia de la Ley 36/2015, de 28 de septiembre, donde el control partía de Las Cortes Generales, del presidente del Gobierno que lo proponía a las cortes y que el parlamento tendría que aprobar, para ello se crearía el Consejo de Seguridad Nacional, que es el que supervisaría todas las actuaciones que el parlamento hubiera aprobado a propuesta del consejo de ministros o del presidente.

En el anteproyecto de ley que se conoció hace unos meses aprobado en consejo de ministros, puesto que se filtró a varios medios, entre ellos, el periódico El Mundo, Libertad Digital, o la Razón, el presidente del Gobierno se reserva plenos poderes en situaciones de emergencia en la nueva ley de seguridad nacional sin pasar por el parlamento. Situaciones de emergencia o crisis nacionales que vendrían dadas a criterio o por iniciativa del mismo que ostentaría todo el poder: el presidente del gobierno.

Esto fue lo que publicaron algunos medios una vez se supo el texto de la norma cuando fue aprobado en consejo de ministros:

La Razón

El borrador de la Ley de Seguridad Nacional, a la que ha tenido acceso LA RAZÓN, arroja alarmantes detalles más propios de régimen dictatoriales que de democracias consolidadas”.

Libertad Digital

La nueva Ley de Seguridad Ciudadana otorgaría plenos poderes a Sánchez sin tener que dar explicaciones al Congreso. El Ejecutivo actuaría de forma autónoma a la hora de establecer la limitación de derechos fundamentales y convertiría una Ley de coordinación en una Ley de intervención»

El Confidencial

Los ciudadanos deberán aportar sus bienes materiales y patrimoniales si la situación de amenaza o catástrofe lo exige

Que otorga al presidente del Gobierno un poder inmenso”.

El gran problema de esta ley, que es aún un proyecto, pero que ya sabemos que el gobierno tendría los apoyos de sus socios `para convertirla en ley, es que configura un escenario en el que desaparece el control jurisdiccional absoluto, cosa que en la ley de 2015 de Rajoy si existía. Esta ley seria como poner al zorro a cuidar las gallinas.

Pero la única reacción que hemos visto es a los de siempre, Vox, que ponen en marcha su despliegue jurídico para llevar a los tribunales cualquier iniciativa de este gobierno que consideren ilegal, como lo seria esta ley, pues Pablo Casado antes y ahora el melifluo Alberto Núñez Feijóo, está demasiado ocupado en complacer a nacionalistas, secesionistas, sindicatos, y toda la panoplia de partidos y partiditos. Menos a Vox, que mantiene la distancia no siendo que les vaya a contagiar españolidad, patriotismo, decencia y coherencia, salvo en aquellas regiones donde no les ha quedado más remedio que pactar con la “malísima extrema derecha”, como en Castilla y León.

Muchos nos preguntábamos cual sería el detonante para asestar el asalto final al cambio de régimen, o la última etapa de ese cambio. Pues bien, ya lo hemos averiguado: la nueva ley de seguridad nacional.

Sánchez podrá invocar la ley de seguridad nacional sin contar con el parlamento, tan solo con un decreto ley, declarando una hipotética crisis nacional, que, de no existir, la creará, como ya hizo ZP, presuntamente con el 11M

Llevo tiempo diciendo que tanto el PSOE como el PP, o lo que es lo mismo, el PPSOE, y por supuesto todos sus socios, intentarán, conforme se vayan acercando el próximo periodo electoral y con la información que obtengan en encuestas internas, impedir que Vox gane las próximas elecciones con una mayoría suficiente para poder gobernar. Como es imposible poder ilegalizarlos, puesto que eso podría desatar la furia de miles de ciudadanos con movilizaciones en las calles, bajo mi punto de vista, utilizarán la herramienta que en estos momentos están tramitando como proyecto de ley: la ley de seguridad nacional.

Solo tienen que inventarse una supuesta crisis o emergencia nacional o internacional, que, puestos a inventar, la imaginación de estos falsarios es prodigiosa; desde una supuesta ola covidiniana, o ahora la viruela del mono, un posible ataque de Putin por apoyar a Ucrania, o cualesquiera que Uds. imaginen para decretar otro estado de alarma y suspender la democracia como ya lo hicieran durante la pandemia. Pero ahora tendrán una ley aprobada y apoyada por todo el gobierno, sus secuaces y el resto de su patulea infecta, además del “nuevo” PP “plurinacionalista”. En ese momento, el autócrata presidente de «la república no existe, idiotal«, Pedro Sánchez, este tío que cree ser el rey de España, Pedro I el sepulturero, o el plagiador, el felón. falconeti, cunfraude, el enterrador, o su sanchidad, entre otros. Ese que recientemente ha insultado al C.N.P. y G.C. llamándoles “piolines”, pues ese era el insulto más utilizado por los secesionistas, los CDR y toda la horda independentista que en aquellos días quemaron las calles de Cataluña y que aquellos Policías Nacionales y Guardias Civiles defendieron la libertad en aquellos momentos tan complicados, e intentaron impedir aquel golpe infame, jugándose la vida en muchas ocasiones y siendo héroes cuando los secesionistas echaron a sus hordas a las calles para dar un golpe de estado contra el orden Constitucional.

Sánchez, una vez decretada esa supuesta crisis, invocaría la ley de seguridad nacional, crearía el consejo de seguridad nacional─ Naturalmente compuesto por “expertos” de los que todos sabemos y jamás vimos en la pandemia del covid, es decir, cuatro “pintamonas” que seguirán al dictado sus órdenes─ y decretaría el estado de alarma sine die. Una vez suspendida la democracia, cualquier proceso electoral sería infructuoso y quedaría en stand-by, con las consecuencias gravísimas para una democracia que agoniza. Además, sin ninguna garantía que el presidente pueda retrotraer esa situación, o restablecer el estado de derecho y el orden Constitucional, pues esto se sabe cómo empieza, pero se ignora las consecuencias involutivas de dichos actos.

Todo ello agravado por un panorama dantesco que ni en los peores sueños, aunque algunos lo llevamos advirtiendo ya demasiado tiempo; como la imparable subida de los carburantes que hace imposible cualquier actividad industrial, financiera, económica, afectando gravísimamente al transporte de mercancías, de viajeros de servicio público, taxis, autobuses, aviación civil, etc. o de cualquier índole; un incremento inaguantable para cualquier economía, donde además, no se está pagando a los gasolineros el famoso “descuento” de 20 céntimos, que no es tal, puesto que sencillamente es que ellos lo adelantan de su caja, por lo tanto, de las escasas ganancias que obtienen, donde se han visto obligados a descontar de la factura.

Esta situación afecta de manera grave al sector de los transportistas que, de nuevo se están planteando parar su actividad y efectuar protestas en las calles; agravado también porque en julio de este año el banco Central Europeo dejará de comprar deuda a España. Al no tener liquidez, provocará lo que muchos expertos denominan “bancarrota” o quiebra y esto es debido a que España dejaría de poder pagar sus deudas, no podría hacer frente a los pagos mas esenciales del estado, entraríamos en una recesión gigantesca, con una deuda pública actual del 117,7 % del P.I.B. La ultima cifras de marzo supera mas de 1, 45 billones de euros.

De producirse esta situación, que vamos avocados a ella, la economía caería, junto con el sistema productivo, originándose un caos de consecuencias descomunales. Todo ello provocado por una malísima gestión, con un gasto público desenfrenado, un latrocinio generalizado en todos los estamentos y organismos del estado, un despilfarro descontrolado, chiringuitos por doquier; con un nepotismo descarado e ilegal, que hará temblar los cimientos del estado en las próximas semanas/meses.  

“Nos conviene que haya tensión”

Y al parecer es lo que necesita este gobierno comunista, como ya le advirtiera Rodríguez Zapatero a Iñaki Gabilondo con aquella frase lapidaria. La situación actual es enormemente grave, al menos ante los ojos de cualquier persona cabal, decente y patriótica, sin embargo, para ellos es la situación idílica y pergeñada desde, precisamente, ZP, para lograr el cambio de régimen que llevan planificando desde entonces. Este es el caldo de cultivo, todo lo que aquí se expone, aunque opinión, no deja de ser premonitorio, todo se está cumpliendo según la hoja de ruta de este gobierno comunista al servicio del globalismo criminal que está empeñado en dominar el mundo,

La determinación de los españoles

Esa razón es la fuerza de una nación que se moviliza ante la incertidumbre del caos, de lo que tenemos a las mismas puertas de nuestras casas, de nuestra forma de vida. Una amenaza como nunca antes los españoles habíamos tenido, un régimen marxista está a punto de imponerse de la mano de uno de los presidentes más déspotas y peligrosos que la historia haya conocido, solo su predecesor en el partido, Rodríguez Zapatero, ostentaba hasta ahora ese cargo. Solo hay dos caminos, o defender nuestro régimen de libertades, nuestra democracia y nuestra forma de vida en libertad, o dejar que se consolide una dictadura comunista que acabará con toda la civilización y lo que es peor, acabará con una de las naciones más antiguas de Europa, incluso, con la propia Europa, pues España es Europa y Europa no es nada sin España.

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