Repartidores de carnet de demócratas

PSOE-ETA

Me gustaría analizar en esta ocasión el papel de la izquierda respecto a quienes no piensan como ellos.

Carnets de verdaderos demócratas.

Resulta muy chocante que aquellos que hablan de la libertad y los derechos y canalizan su sectario comportamiento mediante «los colectivos», luego son los primeros que critican a los que no son como ellos, ni piensan de la misma forma.

La izquierda dispone de un amplio despliegue de asociaciones, mesas, foros u ONG’s, que se dedican a repartir carnet de verdaderos demócratas a los que no siguen sus dictados ni pensamos como ellos.

Por el mero hecho de pertenecer al Partido Popular, habrá mucha gente que ya tenga una idea preconcebida de mi, asignándome alguno de los clichés que han creado para catalogar a los demás.

Ridiculizar al disidente.

Un ejemplo de su humillación al contrario puede ser la forma en que nuestra izquierda ridiculiza al conjunto de los empresarios, ya sea el presidente de una multinacional o el sencillo propietario de un restaurante pequeño de barrio, con un par de empleados a su cargo.

En todos los casos ese empresario es caricaturizado como un tipo cruel, que maltrata a sus trabajadores, gordo, con un puro siempre en la boca y los billetes saliéndole de los bolsillos.

Sirva este ejemplo para mi caso personal, pues según la lógica de la izquierda, por llevar 20 años afiliado al Partido Popular, tengo que ser un hombre heterosexual, machista, taurino, católico a ultranza, monárquico, fumador de puros, del Real Madrid…. cuando de todos estas etiquetas solamente cumplo 1 y no precisamente por devoción: Dejo al lector que adivine cuál es con la que me identifico.

Colectivo VS individuo.

Es un mal de esta sociedad que vivimos señalar a los demás, para excluirles de cualquier colectivo previamente montado.

Evidentemente, es mucho más sencillo la pertenencia a un colectivo que te dice qué pensar, cómo actuar. Todo el que se salga de ahí es el enemigo a combatir. Los que pregonan la participación del ciudadano usan diversas artimañas para controlar todo lo que ocurre dentro de su círculo.

(ab)uso de dinero público.

Otra derivada de estos colectivos es el uso torticero que hacen de su utilidad social para trincar todo lo que pueden de los presupuestos públicos de las diferentes administraciones. Da risa, si no fuera por lo triste de la situación, ver las partidas presupuestarias que describen determinadas subvenciones de asociaciones, supuestamente de utilidad pública, que dedican a la realización de estudios de algo que no interesa a casi nadie.

Con la actual crisis económica y social, habiendo miseria en nuestro propio país, podría beneficiarse muchísima gente de las ingentes cantidades que reciben para estas sesudas investigaciones.

Héctor Ayala Quintana

Técnico en Ciberseguridad.

@HectordeAyala

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