VIDA, LIBERTAD Y PROPIEDAD PRIVADA.

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En estos últimos días, cuando he llegado a vivir a un país gobernado por un partido socialista y veo con miedo como un exguerrillero del M19 se abalanza con fuerza sobre mi lejana Colombia para gobernarla, en Perú, argentina, Chile y Venezuela, gobierna la izquierda poliformica, multiformica o camaleónica, que se hace llamar así mismo progresismo y que otros más acertadamente han denominado socialismo del Siglo XXI o CASTROCHAVISMO, se hace más valioso e importante dar un repaso a lo que significan la vida humana, la libertad y la propiedad privada, ya que estos tres principio o axiomas son el eje y núcleo duro del pensamiento libertario en el mundo entero.  

Lo primero de lo que debemos hablar es de la diferencia que existe entre vida humana y personalidad jurídica, pues son dos conceptos diferentes que generan gran confusión ya que son muy parecidos, pero son individuales, con consecuencias jurídicas y características diferentes y generan una gran controversia en cuanto a la definición de posturas deontológicas de cada una de las personas que viven en el planeta, pues dependiendo del momento en el que cada persona considera que existe la vida humana, suelen decidir si están o no de acuerdo con cosas como el aborto o la eutanasia.

Lo primero que definiré es la personalidad jurídica, que es la facultad que le es dada a un ser humano por virtud de la ley, de ser sujeto de derecho y de obligaciones, eso quiere decir, que la personalidad inicia y termina cuando así lo indique la ley, también es la ley la que va determinar a partir de cuándo, se van a defender esos derechos por parte del estado, por ello, es que se han ido cruzando líneas rojas respecto al aborto, la eutanasia y a la investigación de impresión y cultivos de órganos humanos, porque los juristas se han concentrado en estudiar el fenómeno de la personalidad jurídica de los sujetos y no el momento de inicio de la vida o por lo menos lo han ignorado.  

Por su parte la vida humana, entonces también se ha discutido desde que momento existe, o sea cuando hay un ser humano vivo, los criterios son diversos, algunos dicen que existe desde el momento de la concepción, que no requiere mayores explicaciones o justificaciones porque solo con la unión del gameto masculino(espermatozoide), con el gameto femenino(ovulo) y la formación exitosa del cigoto, ya hay una vida humana, indiscutible y con plenitud de derechos.

Pero otros afirman que solo existe vida humana desde el momento en el cual el cerebro empieza a funcionar, y según el DR “J. Cabanyes Truffino” en su trabajo (El comportamiento fetal: una ventana al neurodesarrollo y al diagnóstico temprano) manifiesta que “Entre la tercera y la octava semanas de gestación, a partir de la placa neural, se desarrolla el sistema nervioso siguiendo un complejo proceso de diferenciación celular, migración neuronal, muerte neuronal programada, sinaptogénesis y mielinización, que es consecuencia de la interacción entre factores genéticos y microambientales.”.

Lo anterior quiere decir, que el cerebro se activa entre la tercera y la octava semana, por ello dicen algunos que al no sentir y al no estar activado el cerebro, no hay vida humana en el feto, entonces nos ponen como contrapunto analítico el momento de la muerte o el fin de la vida, pues nos plantean la siguiente situación, según nos expresa la Dra ELEONORA LAMM en su trabajo El Comienzo de la Persona Humana en el Código Civil y de Comercio “La ciencia y la ley establecen criterios estrictos para definir la muerte o finalización de la existencia de una persona aun cuando gran parte de sus células sigan vivas por un tiempo no despreciable. Concretamente, imaginemos un caso de muerte encefálica. Obviamente en ese cuerpo hay muchas células vivas, incluso el corazón puede seguir latiendo (precisamente a los efectos de un trasplante, fin ultimo del establecimiento médico del criterio de muerte encefálica), no obstante, jurídicamente la persona está muerta.” Así de esta manera sustentan su criterio quienes defienden el aborto o la eutanasia en ese término, o sea si no hay función cerebral no hay vida.  

Una tercera corriente suele confundir el momento del nacimiento con el origen de la vida y por ende de la personalidad en algunos países como Colombia, donde se requieren dos requisitos para que se entienda nacida con vida la persona, como son; que pueda respirar por lo menos una vez y que esa inhalación y exhalación se dé después de haber sido cortado el cordón umbilical como lo señala en el artículo 90 de su código civil, por su parte el derecho argentino es mucho más complejo porque en el artículo 19 de su Código Civil establece “La existencia de la persona humana comienza con la concepción en el seno materno. En el caso de técnicas de reproducción humana asistida, comienza con la implantación del embrión en la mujer, sin perjuicio de lo que prevea la ley especial para la protección del embrión no implantado.” Pero a pesar de que en esa legislación la personalidad jurídica del humano inicia en la concepción, el aborto es legal y gratuito.

Está claro entonces, que el criterio del inicio de la vida humana se confunde con el inicio de la personalidad jurídica y  ni siquiera la jurisprudencia internacional, ha logrado dar un concepto definitivo sobre el tema, por ejemplo la Corte IDH en el caso “Artavia Murillo” sostuvo que “se trata de una cuestión valorada de diversas formas desde una perspectiva biológica, médica, ética, moral, filosófica y religiosa” dejando sin un criterio sólido abordándolo de manera tangencial, evadiendo entrar al centro del asunto. 

El libertario se supone que entiende que la vida humana debe ser defendida desde el momento de la concepción, porque es un ser humano, con una identidad diferente, o sea no es un órgano de la madre porque tiene una genética diferente, además tiene características propias, identidad propia, por eso, a pesar de que no existe consenso y que incluso el suscrito en otras épocas mantenía una postura diferente frente al aborto, se debe dejar claro, que el límite entre estar en desacuerdo con el aborto e impedirlo depende estrictamente de lo que diga la ley del país en el que nos encontremos, porque podemos incurrir en un delito de coacciones por ejemplo, si tratamos de impedir un aborto, eso nos coarta poder manifestar nuestro desprecio a esa conducta.  

Pero el momento del inicio o del final de la vida humana no es todo el problema, sino que aquello que logran sobrevivir al embarazo en estos tiempos de aborto, deben poder disfrutar de una vida plana, según sus propias decisiones, vivir de acuerdo al proyecto de cada individuo, cada sujeto debe tomar libremente la decisión de cómo debe vivir su vida, pero esto tiene una condicionante, el ejercicio de ese proyecto de vida, debe ser inofensivo, o sea, por ningún motivo el individuo debe atentar contra el proyecto de vida de otro, o los derechos de otro así ese sujeto este indefenso, la vida de los otros es inviolable, así no se pueda defender, el proyecto de vida debe ser inviolable e inalterable por terceros. 

De ese hecho nace el principio de no agresión, como el objetivo es vivir la vida sin meterse en el proyecto de vida de los otros, debemos procurar por todos los medios de no agredir a los demás de ninguna manera, respetar su espacio, su territorio, sus valores, principios y moral, siempre que el otro no viole ni mi proyecto de vida, ni el proyecto de vida de los demás, de esa manera se supone que existe un equilibrio absoluto, algo un poco utópico pero se debe propender porque todos velen por la protección y el respeto del proyecto de vida de los otros miembros del conglomerado.

Pero una vez tratado el asunto de la vida, viene el asunto de la libertad, que es un concepto profundamente complejo, porque pese a que todos creemos que somos libres, en realidad nuestra libertad es relativa, en esencia la libertad es la capacidad  de poder hacer lo que mi voluntad me motive, pero como ya vimos existe el principio de no agresión, entonces esta definición se modifica y tendríamos que decir libertad es poder hacer todo lo que mi voluntad me motive, siempre que mis acciones no intervengan el proyecto de vida de los demás.

Pero aun así sería insuficiente porque en este mundo en el que vivimos existen estados, entonces, cuando hablamos de libertad, no solamente estamos sujetos al principio de no agresión, sino a las leyes del estado en el que decidimos habitar, de esa manera se renuncia a la libertad y debemos ajustarnos a esas leyes y regulaciones en todos los campos de nuestra vida.

Así las cosas el concepto de liberta va variando y se debe ajustar a nuestra realidad entendiendo entonces que ser libre es respetar la ley del estado donde estamos, para evitar que ese mismo estado nos arrebate la libertad, entonces de esa situación han surgido subconceptos de la libertad, que navegan entre la realidad y el sinsabor de esta libertad relativa, que en cualquier momento puede ser arrebatada por la voluntad de un totalitario en el poder y como lo hicieron a discreción durante los meses de pandemia, que arrasaron con los derechos y libertades de todos los ciudadanos en casi todo el mundo.

Para hablar de los diferentes tipos de liberta que podemos encontrar tenemos por ejemplo el derecho a la libre locomoción o sea el derecho a caminar o andar por cualquier lugar siempre que sean lugares públicos o abiertos al público, este derecho fue brutalmente cercenado durante la pandemia y en tiempo pos pandemia, pero no es único, el derecho a la libre empresa por ejemplo, esta tan reglamentado en España que difícilmente se puede abrir una compañía nueva y esta tiene menos posibilidades de éxito debido a las regulaciones que enfrenta, pero también encontramos la libertad de expresión, de libre desarrollo de la personalidad, libertad de escogencia de empleo y muchas otras que cada día están más en riesgo, a cuenta del totalitarismo de izquierda que pretende regularlo todo y controlarlo todo.

La libertad entonces es una realidad relativa, llena de condicionantes, que trae consigo el principio de responsabilidad, eso significa que el sujeto es libre de tomar la decisión que quiera, así la ley no la permita, pero que debe asumir las consecuencias de todos y cada uno de sus actos que ejecute, entonces, nadie le impide que atente contra la propiedad de otra persona, en realidad puede materialmente hacerlo, pero debe asumir todas las consecuencia que eso acarrea por ejemplo, soportar la repulsa del dueño de esos bienes o en peores circunstancias debes aceptar el castigo que le imponga la ley luego de que sea declarado penalmente responsable.

El ejercicio de la liberta, entonces está condicionada, ya no solamente por el principio de no agresión, sino también por el límite impuesto por la libertad de los otros, existiendo todo un abanico de responsabilidades, que limitan el ejercicio de nuestras libertades, el objetivo es un día alcanzar la estancia en un lugar con el menor número de restricciones impuestas por la ley y donde solamente pervivan las limitaciones impuestas por el principio de no agresión y por el principio de responsabilidad, que se expresa en que cada uno de nuestros actos, tiene una consecuencia que necesariamente debemos aceptar sin presentar ninguna oposición.

La libertad en si misma me permite ser libertario y tener ideas conservadoras a la vez, siempre que no trate de imponérselas por la fuerza a los demás mis propias ideas, el ejemplo más claro de esta hipótesis, es que, por ejemplo, una persona puede ser libertaria, pero a la vez ser profundamente católica y en si misma puede ser una contradicción, sin embargo, ser católico es una acción individual, como católico puede limitar los efectos de la práctica de su fe, siempre que respete el proyecto de vida de los demás, puede tener su fe, siempre que no salga a la calle a tratar de imponer el catolicismo a todo el mundo, queriendo que todos los demás seres humanos sean tan católicos como el, en otras palabras usted puede proferirse libertario y ser católico, siempre que su fe se limite a usted y su congregación que decidió ella misma en ser católica, la libertad radica entonces en que respeten su proyecto de vida y usted respete el proyecto de vida de los otros,  que usted no agreda y que nadie lo agreda.

Para hablar de un tema más complejo, nos encontramos con el asunto del aborto, esas personas que van por la vida dando carné de libertarios, suelen decir, que no es libertario quien esté de acuerdo con el aborto y maliciosamente los llaman liberprogres, en realidad si se puede ser libertario y estar de acuerdo con el aborto, porque como se manifestó anteriormente no hay una definición absoluta o un consenso generalizado sobre el momento de inicio de la vida humana, por ello, termina convirtiéndose en un elemento subjetivo dentro de la ética del discurso, pues para esa persona su valoración del inicio de la vida indica que no hay vida humana durante el embarazo y para esa persona es moralmente aceptable y esa es la esencia  de la libertad, respetar la libertad material, pero también aprender a respetar la configuración intelectual de la verdad de cada individuo, siempre que este no me afecte en cuanto a mi proyecto de vida o al de otros.

Todo libertario anda en una delgada línea en la cual puede llegar convertirse en un liberprogre de verdad, pero eso no ocurre porque este de acurdo con el aborto, eso ocurre, cuando rompe las delgadas líneas del principio de no agresión y del respeto del proyecto de vida de los demás, cuando pretende lograr que todo el mundo sea liberal o libertario, pero por medio de estrategias de convencimiento que rayan en lo coactivas o que son coactiva de por sí, normalmente las personas llegan a ser libertarias, porque conocen las ideas de la liberta brevemente y luego se dedican a estudiar sobre el tema, hasta que el mero estudio los lleva hasta la irrefutable verdad de la libertad. 

El último tema a tratar es la propiedad privada, cada vez que nos encontramos con un comunista o un socialista, como saben que este argumento es irrefutable, nos van hablar del concepto de propiedad personal, que en esencia es un acto de gimnasia mental, en la cual el zurdo, tratara de demostrar que hay un tipo de propiedad que no puedes llegar a tener por más que te esfuerces y otra que si puedes llegar a tener de manera relativa, te esfuerces o no te esfuerces.

Es el argumento que utilizan para sostener el discurso de que los jefes del partido carguen un Rolex y que los que no son jefes del partido, no les alcance ni para comprar un reloj de los más económicos del mercado, pero todo tiene su origen en esa costumbre de Marx y Engels de cambiarle el significado a las cosas, para darle una nueva semántica y una reorganización para ajustarla a sus pensamientos que se alejan de la realidad, ellos distinguen entre tres tipos de propiedades que en realidad no tienen ningún sentido,  pero que fuerzan el concepto hasta ajustarlo en el discurso, la primera de estas es la propiedad personal, la cual identifican como aquellas cosas que sirven para satisfacer nuestras necesidades básicas, como su nevera, su reloj, su celular o su ropa,  por otra parte identifican a la propiedad privada, con la propiedad productiva, diciendo que la propiedad privada es toda aquella que sirve para que un ser humano explote a otro ser humano y se quede con el producto de su trabajo, tan solo porque tiene el título de propiedad de ese bien, entre estos ello plantean la vivienda de renta o las fábricas y por ultimo establecen la propiedad colectiva, que es cuando la propiedad privada pasa de las manos de la burguesía, a las manos  del colectivo social representado en el estado.

El concepto de propiedad priva del libertario es muy diferente, va más allá, para el libertario la propiedad privada es toda cosa material o inmaterial que él considera que es suya, que tiene la voluntad de proteger o defender, pero además tiene la capacidad de defenderla o protegerla de cualquier agresión de un tercero que pretenda quedarse con ella, entonces no hay distinción en el uso que se dé la cosa, la puede usar con libertad, de la manera que quiere, gastarla o usarla como quiera, siempre que lo haga desde la perspectiva del respeto del principio de no agresión, el principio  de responsabilidad y aceptación de las consecuencia y del principio de respeto al proyecto de vida de los demás, es así, como se consolida el verdadero concepto de la propiedad privada, que termina siendo el cierre del análisis sobre los principios fundamentales de las ideas de la libertad. 

Terminamos rememorando que el peor error que podemos cometer en nuestras argumentaciones, es aceptar que los socialistas o comunistas, se hagan llamar progresistas, cuando iniciamos una discusión, permitiendo que estas personas que son unos liberticidas declarados vengan a decir que ellos en sí mismos representan el progreso, cuando empíricamente, representan todo lo contrario, nosotros estamos permitiéndoles que nos lleven ventaja en la batalla cultural, no podemos permitir que sigan teniendo esa ventaja, debemos darle una categoría diferente llamarlos por su nombre, comunistas o socialistas, vulgares liberticidas, enfrentémoslo  sin aceptar jamás  su superioridad moral impostada, ya que no tienen ningún argumento sólido para sostenerla y eso lo podemos hacer, explicándole las maneras como ellos cuando están en el poder, destruyen el ejercicio de estos tres principio de la vida, la liberta y la propiedad privada, que acabamos de estudiar.    

Hasta el próximo artículo.   

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