Siempre se ha dicho que quien conoce la historia construye el futuro. La verdadera historia de España | Capítulo I

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Desde los albores del nacimiento de la nación española, nuestros enemigos internos y externos han querido falsear nuestra historia, nuestras gestas, nuestras hazañas creando un falso relato, la falsa historia o la llamada “leyenda negra” de nuestra historia. Unos, en nombre del protestantismo como forma de destruir a los cristianos católicos, sabiendo que con eso destruirían a España, otros, por simple odio, envidias o rencillas, pero todos buscaban nuestra destrucción. España era la potencia más importante y su cristianización de los pueblos indígenas en la conquista del nuevo mundo era uno de los activos más importantes para la civilización de aquel nuevo mundo, inmersos en luchas tribales y guerras fratricidas. Donde, además, no conocían ninguno de los adelantos que ya España había desarrollado a través del conocimiento, las universidades, la cultura, la ciencia, la investigación y el progreso de la modernidad que ya asomaba en algunas partes de aquel mundo, aun incivilizado y grotesco de finales de la edad media y principios de la edad moderna.

Sin embargo, los cristianos protestantes y otras naciones se empeñaban en obstaculizar con una propaganda falsaria sobre los hechos históricos de nuestra patria, que se veía como una forma de desprestigiar cualquier acontecimiento de progreso y las forjas y logros que los españoles llevábamos a acabo en medio mundo.  Avances a través del humanismo cristiano que España llevaba más allá de sus fronteras, en un afán de civilizar otros continentes aun desconocidos para el hombre.

Ahora en nuestro tiempo y en las últimas décadas, la extrema izquierda está intentando por todos los medios borrar de la historia nuestro más glorioso legado. El legado más impresionante que la humanidad haya contemplado desde sus orígenes: la verdadera historia de España.

No puedo por menos que escribir esta serie de artículos, publicados por entregas o capítulos, intentando recopilar algunos de aquellos episodios y a sus protagonistas; héroes que llevaron a España a las más altas cotas de prestigio, siendo en muchos casos los adalides del progreso, y con él, la ciencia, la cultura, la enseñanza, la física, la astrología, la arquitectura, la pintura, las artes, la medicina, la navegación, las artes de la guerra y todas las ciencias que dominaba España y que fue la pionera en la mayoría de ellas.

Aquí cuento tan solo una parte de la historia de España, uno de los imperios más importantes que ha existido desde que el hombre es hombre. Homenajeo con ello a esos hombres y mujeres, historiadores, profesores, humanistas, antropólogos, filósofos, periodistas, escritores, académicos etc. No solo españoles sino del mundo entero, que reconocen y proclaman este legado para la historia universal, que, además, ante el envite del marxismo del siglo XXI y gobiernos dispuestos a borrar de la historia el enorme patrimonio histórico que nuestros ancestros nos dejaron para que jamás se olvidara. Es más importante que nunca reivindicar la verdadera historia de España y no la pantomima falsaria e inventada de aquella “leyenda negra” que salió del protestantismo caduco de algunos países de la vieja Europa, como Holanda, Inglaterra, Francia, etc.

Es de agradecer, por tanto, la valentía de todos esos hombres y mujeres que no se doblegan y que no se rinden ante ese relato falsario que nos quieren imponer. Y no podemos rendirnos porque el patrimonio de aquel imperio español nos lo demanda a la hora de impedir la propaganda sectaria y manipuladora para hacer ver que aquellos hechos no fueron tales, sino crear una historia paralela, la llamada “leyenda negra”: la propaganda falsaria que hoy día tan bien conocemos. Hechos inventados, tergiversados o manipulados y dados a conocer por nuestros enemigos para vilipendiar los verdaderos hechos históricos. Aquellos que forjaron nuestra historia nos lo reclaman y nos lo exigen a nosotros, los actuales herederos de quienes forjaron aquellas épicas hazañas, para que tengamos la firmeza de reivindicar la verdadera historia de España, máxime cuando desde hace unos años, desde que la extrema izquierda; desde Zapatero hasta nuestros días, se han empeñado en destruir ese legado, el más apasionante, impresionante y más heroico que el mundo haya conocido, como lo es la historia del imperio español.

Por ello, doy las gracias a todas aquellas obras históricas que se empeñan concienzudamente en narrar a través de aquellos documentales y películas, o publicar sus obras para que ese legado jamás se pierda. Yo solo “he buceado” en esas obras, documentales y archivos históricos donde la verdad de aquellos hechos permanece y permanecerán inalterables e imborrables para las generaciones venideras. Esto es simplemente una humilde recopilación de algunos de aquellos hechos más relevantes y apasionantes de la gloriosa historia de España. 

Los Reyes Católicos

Isabel I de Castilla y Fernando II de Aragón, soberanos de la Corona de Castilla desde 1485 al 1504 y de la Corona de Aragón desde el año 1479 al 1516, cuya unión dinástica marcó el inicio de la formación territorial del reino de España. Isabel y Fernando fueron los primeros monarcas de Castilla y Aragón en ser llamados Reyes de España.

Isabel la Católica se convierte en la reina que acabó con el islam, con la toma del reino nazarí de Granada, y la propulsora, junto con Fernando, para la expedición más importante e increíble de la historia de la humanidad: el descubrimiento de América. Para ello, Isabel se dejó llevar, o embelesar por este gran marino, Cristóbal colon, que se empeñó, convenciendo a la reina Isabel para que financiara su increíble aventura de descubrir nuevos mundos. Supuestamente la idea inicial de Colón era descubrir las Indias.

La política matrimonial de los Reyes Católicos permitió que Castilla se integrara en Europa, aislando a Francia; en este contexto, tuvieron lugar los matrimonios de su hija Isabel con Alfonso de Portugal.

Cuando la reina murió en 1504, dejó a Fernando la regencia de Castilla, aunque el trono correspondía a la hija de ambos, Juana; su marido, Felipe el Hermoso, reclamó la regencia que Fernando dio en 1506.

Fernando, al enviudar, se casó con Germana de Foix, de cuyo matrimonio nació un hijo que murió prematuramente. Con la muerte en 1507 murió de su yerno Felipe, Juana perdió la razón, por lo que Fernando tuvo que retomar de nuevo la regencia.

Fernando envió una expedición en 1509, organizada por el cardenal Jiménez de Cisneros, inquisidor general, que conquistó Orán, Bujía y Trípoli. Un año después, en 1510, la Santa Sede le concedió el reino de Nápoles y en 1511 participó con el papa Julio II y Enrique VIII de Inglaterra en la Liga Santa contra Francia. Después, en 1512, conquistó el reino de Navarra y lo agregó al de Castilla.

Fernando V murió el 23 de enero de 1516 en Madrigalejo (Cáceres), sustituyéndole en el Trono su nieto Carlos, el futuro emperador.

El Dia “D” del descubrimiento de América

Tres fueron los barcos que componían la expedición de Colón para alcanzar las Indias: La Santa María, la Niña y La Pinta. La Santa María era el barco más grande. Su propietario era Juan de la Cosa, un navegante cántabro que participó en varios viajes a América. Era la de mayor tamaño de las tres y más concretamente podemos decir que no era una carabela, más bien era una carraca o una nao. Fue la nave de Cristóbal Colón. La carabela Pinta se cree que se construyó en los astilleros de Palos. La eligió Martín Alonso Pinzón como nave para acompañar al famoso almirante Cristóbal Colón. La Niña, otra carabela muy similar a la Pinta, la capitaneaba Vicente Yáñez Pinzón y con el propietario, Juan Niño, arribó a América donde transportó una tripulación de 26 hombres.

En la noche del 11 al 12 de octubre de 1492, día del Pilar, la expedición capitaneada por el Almirante Cristóbal Colón y financiada por los reyes Isabel I de Castilla y Fernando II de Aragón, tocó tierra por primera vez. Cristóbal Colón había partido dos meses y nueve días antes, el 3 de agosto de 1492, del Puerto de Palos (Huelva), buscando una nueva y desconocida ruta hacia la India, cruzando el Atlántico hacia poniente ya que tenía la certeza de que la tierra era redonda.

El nacimiento del nuevo mundo

El primer avistamiento de tierra firme lo gritó Rodrigo de Triana, desde la Carabela La Pinta, ya que era la más rápida, ésta navegaba delante de la Santa María. La primera tierra firme avistada fue descrita por Colón como una «Isleta» que los indios (pues creía que había llegado a la India), llamaban Guanahani. Esta isla sería posteriormente rebautizada por Colón con el nombre de San Salvador. San Salvador era parte del archipiélago de las Antillas, posiblemente sea una isla de lo que hoy llamamos Bahamas.

 

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