La verdadera Historia de España, capítulo II | Juan de la Cosa y el primer mapamundi

MAPA-JUAN-DE-LA-COSA-GENERAL

Nació en Santoña, Cantabria en 1449 y murió en Turbaco, Colombia en 1509. Navegante y cartógrafo español.

Con anterioridad a su primer contacto con Cristóbal Colón, con el que Juan de la Cosa entra en la historia, se sabe muy poco de su persona y lo que se conoce está basado en conjeturas mejor o peor fundadas.

Juan de la Cosa tuvo un papel destacado en el primer y el segundo viaje de Cristóbal Colón a las Antillas participando como cartógrafo en el segundo viaje de Cristóbal Colón entre 1493-95 y en 1499 participó como piloto mayor en la expedición de Alonso de Ojeda a las costas del continente sudamericano. A su regreso a España dibujó su famoso mapamundi y poco después volvió a embarcarse hacia las Indias, esta vez con Rodrigo de Bastidas.

Al regresar a la Península elaboró para los Reyes Católicos el primer mapa en el que aparece el continente americano, obra fechada en 1500 en el Puerto de Santa María, que le ha proporcionado su lugar en la historia.  Cada expedición que se hacía a América, los pilotos regresaban con nuevas anotaciones de rutas e información nueva sobre la costa, como Vasco Núñez de Balboa, que el 29 de septiembre de 1513 descubre el océano pacifico a través del istmo de Panamá. A su vez toda esa información cartográfica se deposita en la Casa de Contratación, donde a partir de 1508 se crea el Padrón Real y la figura de Piloto Mayor.

En dicho mapa reflejó los resultados de los descubrimientos de Colón, Ojeda, Vasco da Gama, Pedro Álvares Cabral, Vicente Yáñez Pinzón y Juan Caboto, acertando al suponer que las tierras descubiertas en el norte y el sur de América estaban unidas formando una única masa continental; Cuba aparece identificada como una isla, en contra de lo que creía Colón; y el contorno de África está dibujado por primera vez con su forma correcta. En cambio, grandes zonas de Asia están vacías por ser desconocidas o porque se identificaban aún con las «Indias» descubiertas por Colón.

Dicho mapa se conserva en el museo Naval de Madrid

Juan de la Cosa gozó en vida de un gran prestigio como navegante (que los reyes reconocieron otorgándole cargos y repartimientos, y convocándole a la Junta de Burgos, en la que reunieron en 1507 a los cuatro mejores marinos del momento). Participó en cuatro viajes más a las costas de lo que hoy son Venezuela, Colombia y Panamá, en 1500, 1504, 1507 y 1509, pereciendo en este último en combate con los indios.

Gonzalo Fernández de Córdoba: El Gran Capitán

Gonzalo Fernández de Córdoba y Enríquez de Aguilar nació en Montilla el 1 de septiembre de 1453, murió en Granada el 2 de diciembre de 1515, fue un noble y militar castellano, duque de Santángelo, Terranova, Andría, Montalto y Sessa, llamado por su excelencia en la guerra el Gran Capitán. En su honor, el tercio de la Legión Española acuartelado en Melilla lleva su nombre. También fue caballero y comendador de la Orden de Santiago

Llamado El Gran Capitán, en las Guerras de Granada (1480-92) empezó a practicar sus innovadoras tácticas, que superaban la guerra medieval de choque entre líneas de caballería por la mayor maniobrabilidad de una infantería mercenaria encuadrada en unidades sólidas; su habilidad para aprovechar todos los recursos, adaptando la táctica a las condiciones del momento (empleando, por ejemplo, espías para disponer de la ventaja de la información, o practicando una lucha de guerrillas en alguna de sus campañas), explica los éxitos de su carrera, que le convirtieron desde joven en el más destacado jefe militar de la monarquía castellano-aragonesa.

Los Reyes Católicos le encomendaron varias embajadas para negociar con el rey Boabdil el Chico de Granada, con quien tenía relaciones de amistad. Los servicios que prestó durante aquella campaña fueron premiados con la encomienda de la Orden de Santiago, además de otras rentas y señoríos.

Pero su destino estaba en Italia, y allí marchó por mandato del rey Fernando el 30 de marzo de 1495 al frente de un pequeño contingente de tropas que tenía como objetivo defender la frontera del Reino de Nápoles, recién conquistado por el rey de Francia Carlos VIII, con el Reino de Sicilia. Los despachos no dejaban el menor rastro de duda: la defensa del faro era su misión; pero, una vez en Mesina, donde recibió al completo a la Familia Real napolitana, al frente de la cual se encontraba la reina viuda, Juana (de Aragón), la hermana del rey Fernando, Gonzalo tuvo dudas de las órdenes recibidas. Contra la voluntad de los Reyes, Gonzalo dejó Sicilia para pasar a la Calabria con lo que ponía un pie en el Reino de Nápoles, invitando así a entrar en guerra al ejército francés. Los primeros contactos con aquel sofisticado cuerpo de ejércitos fueron desalentadores, pero sin desanimarse puso manos a la obra consistente en organizar las tropas, transformando el orden táctico y la moral de combate del ejército español. Lo hizo aplicando tres importantes decisiones: Una profunda y nueva organización del cuerpo expedicionario, punto de partida de la reforma necesaria y urgente, pues sobraban ballesteros y faltaban arcabuceros, había demasiado jinetes ligeros y faltaba una sólida infantería y un cuerpo de caballería pesado como lo había en los ejércitos de Francia, Borgoña, Inglaterra y Milán, las potencias con las que debería medirse España a partir de ese momento. Así nacieron las famosas “coronelias”, que propiciaron la profesionalización del Ejército. La segunda decisión consistió en entender la guerra moderna como un trabajo de equipo, donde cada individuo tenía una función que cumplir. Por ese motivo se rodeó siempre de excelentes colaboradores en todos los ámbitos de la milicia, desde artilleros como Pedro Navarro hasta generales de caballería como los hermanos Colonna. La tercera decisión fue reconsiderar a fondo el papel de la caballería pesada en el orden táctico. Con estas tres decisiones llevó a cabo una nueva concepción del arte de la guerra, un instrumento de poder como no lo había tenido ningún rey hispánico hasta entonces, y fundamento en último término del futuro imperio.

Fernando de Magallanes

Fernando de Magallanes, también conocido como Hernando de Magallanes nació en Sabrosa, Portugal el 4 de febrero de 1480 y murió en Mactán, Filipinas, el 27 de abril de 1521. Miembro de la nobleza portuguesa, Fernando de Magallanes estudió náutica y cartografía en Lisboa, fue militar, explorador, marino y navegante, de linaje noble que se naturalizó español y sirvió al rey Carlos I.

Llegó a Sevilla en octubre de 1517 y desde allí se dirigió a la corte, que a la sazón se encontraba en Valladolid. En ese mismo año contrajo matrimonio con Beatriz Barbosa, hija de un importante oficial sevillano, quien le dio un hijo varón, Rodrigo.

Convencido de que las Molucas estaban situadas dentro de la demarcación española que había fijado el Tratado de Tordesillas (1494), ofreció al rey de España Carlos I los proyectos para explorar oriente que el rey portugués había rechazado. Quería llegar a las islas por una ruta occidental de jurisdicción española, a través de un paso o estrecho por el sur de Sudamérica.

Después de una disputa con el rey portugués, Fernando de Magallanes cambió en 1517 su lealtad a España, al rey Carlos I, el futuro emperador Carlos V del Sacro Imperio Romano Germánico. Bartolomé de Las Casas, un teólogo y escritor español de la época, describió a Magallanes como pequeño y bastante modesto, pero excepcionalmente carismático.

Aprobado el proyecto el 22 de marzo de 1518 firmó una capitulación en Valladolid, por la que fue nombrado capitán general de la Armada y gobernador de todas las tierras que encontrara. Tras renunciar a la nacionalidad portuguesa, y con el apoyo del astrónomo portugués Ruy de Faleiro y del obispo Fonseca, logró interesar en el proyecto al monarca español Carlos I, quien puso a su disposición cinco naves

El 10 de agosto de 1519 partió con cinco naves: la Trinidad, nave capitana; la Concepción, con Juan Sebastián Elcano como contramaestre; la San Antonio, la Santiago y la Victoria, que fue la única que regresó a España, y unos 250 hombres.

Magallanes decide dar ese paso y poner rumbo al sur a través del pacifico, con innumerables bajas, hasta que llegaron a Filipinas. Allí se mete en una guerra con los indios y el soldado Lapulapu le da muerte en una de esas batallas. El desconcierto es tremendo, pero después de diez meses en Asia, la expedición se hace a la mar en dos de las naves que aun les quedan. A la muerte de magallanes, tomó el mando de la expedición Gonzalo Gómez de Espinosa, nacido en Sevilla en 1479 y murió en 1540, asumiendo el mando de la Trinidad en 1521, junto a Juan Sebastián Elcano, llegando a las islas Molucas, Indonesia, que era el destino de aquella expedición, la isla de las especias. En aquel tiempo era lo mas valioso y la mercancía mas solicitada de la tierra. Tenia un valor incalculable, más que el oro, además de utilizarse para combatir la peste negra. Cuando esas especias llegaban a Europa tenía una cotización unas 10.000% del valor de origen, sobre todo el clavo y la nuez moscada, especias vegetales naturales que se daban de forma natural en aquellas islas.

«La Iglesia dice que la Tierra es plana, pero yo sé que es redonda, porque vi su sombra en la Luna. Y tengo más fe en una sombra que en la Iglesia«

La única nave sobreviviente regresó, cargada de especias al puerto español de Sevilla, el 6 de septiembre de 1522, después de haber dado la vuelta al mundo. Con esto se demostró la esfericidad de la tierra y se abrieron para España las rutas de oriente.

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