La corrupción como método para gobernar España

art

Hagáis lo que hagáis, toméis la decisión que toméis, siempre estaréis en el camino de la verdad, pues os habéis molestado en leer, estudiar y saber, ante todo, saber quién es quién en el concierto político español del siglo XXI

Porque lo fácil es ignorar las señales, ignorar esa verdad para abrazar la propaganda falsaria, que, por un instante, te reconfortará, pues en tu ignorancia creerás que lo que te están contando es el verdadero camino.

La importancia del voto en una democracia, es decir, el sufragio universal libre y directo es de vital importancia para la salud de cualquier democracia, por ello, la responsabilidad de los ciudadanos respecto de a qué partido político votan, además de estar informados respecto de esos partidos; su programa político, intenciones, antecedentes, se hace cada día mas importante para la supervivencia de nuestra democracia y sistema de libertades.

Vivimos en la era de la tecnología, de la informática, de las redes sociales, de la inmediatez ante los acontecimientos. Hoy en día no es posible alegar ignorancia ante los acontecimientos que nos rodean, ante noticias de primer orden, pues Internet es la enciclopedia del mundo, en él está todo el saber y toda la actualidad en un instante, pero hay que escudriñar esa verdad ante tanta información que existe en la era moderna de internet.  Pero hay que tener la voluntad de estar Informado, pues no es posible hoy en España tener información veraz, sería y contrastada a través de la inmensa mayoría de los medios de comunicación; medios subvencionados por los políticos para que manipulen y desinformen a la sociedad. Por ello, hoy más que nunca no se puede alegar ignorancia o estar desinformado, pues Internet te ofrece esa información veraz que no te van a dar la mayoría de los medios de comunicación convertidos en los voceros, en los manipuladores y desinformadores de la mayoría de los partidos, o, mejor dicho, de las bandas criminales que se postulan para alcanzar el poder y saquear las arcas públicas.

Es muy triste llegar a la conclusión pragmática de saber a ciencia cierta, con innumerables pruebas (todos los procesos abiertos que se investigan o se han investigado sobre cientos de casos de corrupción y delitos cometidos por innumerables representantes de la mayoría de partidos del espectro político español), que esa gran mayoría de partidos nunca estuvieron al servicio del bien común. Ni al servicio de sus representados, ni actuaron como servidores públicos ante la sociedad española, pues, en definitiva, cuando un partido llega al poder debe de gobernar para todos y no solo para sus votantes, que, en el caso de España, ni eso.

Tan solo hay que analizar con perspectiva, objetividad y de forma completamente aséptica a la mayoría de ellos para saber sus trayectorias, basadas en el latrocinio generalizado, delitos cometidos en el ejercicio de sus funciones, como la prevaricación, el abuso de poder, la falsificación de documentos, entre otros. Sin embargo, esos mismos partidos se encargaban de crearse una red de protección judicial. Para ello, cambiaron las leyes para que fueran los jueces elegidos por ellos quien les “juzgaran-absolvieran”: «Vamos a acabar con el obsceno espectáculo de ver a políticos nombrar a los jueces que pueden juzgar a esos políticos«. Frase de Ruiz Gallardón al poco de tomar el cargo de ministro de justicia del PP.

Ni que decir tiene que hicieron todo lo contrario, dejaron todo el peso de elección del C.G.P.J. y del resto de tribunales a esos mismos políticos, a esos mismos partidos corruptos y criminales que, aborrecen la verdad, la separación de poderes, el orden Constitucional y demás leyes del estado. La mayoría de ellos, si pudieran, abolirían la democracia para perpetuarse en el poder sine die. Son partidos totalitarios que aprovecharon el régimen de libertades del 78, donde la representación de los ciudadanos se hizo a través de partidos políticos, para crear “bandas” delincuenciales que sus únicos propósitos son la de alcanzar el poder. De ahí, comenzar sus verdaderos objetivos: el latrocinio generalizado, el saqueo de las arcas públicas y la corrupción sistémica. Para ello, cada partido que consigue llegar al poder, crea una red clientelar gigantesca de “chiringuitos”, para lo cual cada uno de ellos recibe ingentes cantidades de dinero publico basado en supuestas ayudas a esos “chiringuitos” que, en su inmensa mayoría, están controlados por esos partidos.

Los partidos políticos en España, casi en su totalidad, son bandas delincuenciales creadas como “empresas de colocación”1 de familiares, amigos y conocidos para servirse y nunca para servir, aunque afortunadamente en este caso, existe la excepción. 

El modus operandi de los partidos

Pero después de más de 40 años de democracia, una y otra vez, los pepés, pesoes, podemos, sectas, secesionistas, etarras y demás banda de mafiosos, te siguen soltando el mismo discurso en periodo electoral, y fuera de él. Incluso, en ese periodo mienten más si cabe; la verborrea, el discurso vacío y falsario donde te prometen que van hacer esto o aquello, una vez se acaban “las ofertas y las rebajas” de “El corte inglés” de esos partidos, si te he visto no me acuerdo. Empiezan como los trileros, ¿Dónde está la bolita? ¿Dónde está la bolita? Mientras, ellos ya pergeñan la manera de embaularse los dineros públicos de forma que parezca legal, pero que por supuesto no lo será. Para ello planificarán concienzudamente los cuatro próximos años, que los ignorantes desinformados y en muchos casos hasta imbéciles, les han otorgado sus votos mediante engaños, subterfugios o míseras mentiras. Primero, crear una red clientelar para ganar decenas de miles de votos por las subvenciones. Segundo, crear los chiringuitos suficientes por todo el territorio y en todas las instituciones, de tal manera que complazcan y tengan contentos a todos los de su calaña.

Sabemos una ínfima parte de lo que están robando. Desconocemos toda la inmensa maquinaria al servicio del latrocinio, del robo y del presunto desvío de fondos públicos, en miles, decenas de miles de contratos en todas las administraciones. Alguna vez alguien de los que bucean en el B. O. E. nos revela alguna de esas cantidades dispuestas para “los chiringuitos”. Los hay de todos los colores. Hay mucho que robar y a muchos que repartir; familiares, amigos, conocidos, votantes declarados que suministran a los partidos información, espías que se infiltran en otros partidos, serviles y traidores de uno y otro partido, redes clientelares que les garantizan el voto cobrando de aquí o de allá, por supuesto todo “el chiringuiteo” de todas las administraciones, ministerios, CC.AA, ayuntamientos, diputaciones, comarcas y cualesquiera que disponga de dinero público.

La inacción de las grandes Brigadas policiales

Todo vale y el tiempo es oro. Hay mucho que robar y mucho a quien repartir. Además, tienen medio desactivadas a las grandes brigadas contra la corrupción, por lo que la impunidad es casi absoluta.  No hace tanto tiempo que todos los días nos sorprendían con detenciones de miembros de alguno de esos partidos. ”El paseíllo del telediario”.

Nunca hubo tanta corrupción como ahora, y mira que la ha habido y mucha, pero lo de ahora es generalizado, siniestro, deleznable y por supuesto, criminal. Sabemos de decenas de casos que ni salen a la luz pública, pero son casos reales que publican muy pocos medios. Pero, ¿por qué no se actúa? ¿Cuánto tiempo hace que no vemos detenciones de políticos corruptos? Cada vez menos. O casos sangrantes que cualquiera sabe discernir que hay mucho que investigar, por ejemplo, todos los casos del PSOE, de Podemos, del PP, de los secesionistas, de los Puyol, todos los casos de corrupción del PSOE en Andalucía, la mayoría están archivados, retrasados o metidos en un cajón viviendo el sueño de los justos.

Quizás esto tenga un nombre propio: Fernando Grande-MarlasCa. Desde que está este ministro todo es toxico, corrupto y nauseabundo. Una auténtica vergüenza el nivel de corrupción a todos los niveles, Incluyendo en el poder judicial, con sentencias inverosímiles como la de «los unánimes» del juicio del “proces”, que donde era rebelión cambiaron a sedición para satisfacer voluntades y pagar favores a los secesionistas golpistas.

O los casos tan relevantes y de una gravedad extrema como el caso Delcy-Ábalos, o Delcy-Gate, esta enemiga de la libertad y de la democracia, Delcy Rodríguez, que se paseó por España, por el aeropuerto de Barajas, teniendo prohibida su entrada en la zona Schengen por crímenes de lesa humanidad y por torturas. Y como digo, se paseó de la mano de Ábalos, además, dejando la pequeña propina de 40 maletas, supuestamente cargadas de oro, droga o divisas. Maletas que permitieron la entrada sin ningún tipo de control. A la vista del personal del aeropuerto, a la vista de vigilantes de seguridad y lo más grave, a la vista de miembros del C.N.P. y Guardia Civil, aparte, de escoltas y asesores. Y a la vista de las cámaras que lo grabaron todo pero que un juez sin escrúpulos decidió que no aportaban nada, ni aclaraba nada, ni se veía nada de interés para la investigación. Si esto no es para detener al juez por presunta prevaricación, que venga Dios y lo vea. Antes, seguramente, me detendrían a mí por escribir este artículo y dar mi opinión. Todo los presuntos que haya que poner a todos y cada uno de los cientos de casos que se acumulan por doquier y que, en ninguno de ellos, ninguno de sus autores sale condenado, a pesar de las aplastantes pruebas que vemos todos los ciudadanos y que los jueces que están preparados, no ven o no quieren ver.

Por todo ello, cuando la asfixia se hace cada vez más insoportable, cuando estamos a punto de caer en una sima de consecuencias inimaginables, cuando estamos al borde del abismo, quizás una necesidad empírica, nace un movimiento ciudadano, transversal, patriótico y decente: Vox. Este movimiento está dispuesto a luchar, a diferencia del resto de partidos, junto con todos nosotros, todos aquellos que vemos, observamos, sufrimos y sabemos la verdad, o sabemos ver el lado bueno de la historia, o en combatir la apatía que existía antes de Vox. Yo no voto a Vox porque crea que es un partido más, no. Le doy mi confianza porque creo firmemente en este proyecto político y social, en ese movimiento de ciudadanos libres e iguales para salvar España. Además de creer en su honestidad, es ver y comprender que todo lo que soñé un día para mí país, lo tenía delante de los ojos. Veía lo que yo siempre pensé de cómo podría ser un partido nacido del compromiso para con España, de la solidaridad para con los ciudadanos, de saber que la integridad de sus miembros está por encima de cualquier consideración, de cualquier persona, de cualquier líder, pues aquí todos somos importantes y cada uno hace su función, pues la confianza debe de ser recíproca. Creemos en vosotros y vosotros creéis en los ciudadanos que os apoyaremos hasta el final. Y para esta gigantesca empresa, sólo es posible con la firme determinación de todos unidos, de todos juntos por España. haciendo mías las palabras de Santiago Abascal, diré:

«¡Adelante españoles, sin miedo a nada ni a nadie, por España, todo por España, viva España!»

Autor

Artículos relacionados