“SOCIALIST STATE OF MIND” El virus que infecta la derecha.

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Un buen amigo mío muy querido, que vive en los EE.UU me decía en una discusión “no debería vivir ni en España, ni en Europa, ni en USA, ni mucho menos en Canadá… a usted le toca vivir en Rusia, si que allá es plutocracia al máximo” y me di cuenta que las personas que no están enteradas  de las ideas de la libertad, confunden con mucha frecuencia el ser liberal y enemigo del socialismo, con ser autoritario o despótico, por eso, no se percatan de que viven en un pensamiento de izquierda, o sea en un “socialist state of mind” creen que el estado de bienestar se debe en exclusiva a las medidas socialista que aplican los países en los que viven y no ven el efecto de la libertad, para alcanzar ese estado de bienestar.

El “socialist state of mind” (estado mental socialista o estado de ánimo socialista), no es una idea mía, ni mucho menos, es un concepto que le escuche por primera vez a Jordan B. Peterson y luego lo he venido encontrando en diferentes artículos y ensayos sobre economía, consiste en que hay personas que les gusta el capitalismo, votan a partidos de línea liberal (en el sentido hispano), conservadores o en general son personas de derecha, pero que en su interior defiende narrativas socialistas de vieja o de nueva data, estas personas defienden el gasto público a ultranza, pero también defienden el capitalismo, lo que es una tremenda contradicción en sí mismo, explicaremos a continuación a que se debe esto, pues en general les falta consciencia sobre su error, en otras palabras son personas que les gusta vivir como se vive en el capitalismo y en la libertad, que no entienden que “lo social” es el botón de autodestrucción de eso que tanto les gusta, porque llega un momento en el que se presenta un desequilibrio causado por esos discursos de “lo social” y todo comienza a ir mal de poco en pocos, hasta que es demasiado tarde.

El primer concepto del que debemos hablar es del estado de bienestar o estado benefactor (Welfare State), que fue definido por el economista ingles Thomas H. Marshall “como una combinación de democracia, bienestar social y capitalismo”, tiene su origen en un lugar histórico muy cercano al auge de la industrialización, en el siglo XIX, se pueden encontrar vestigios de sistemas de pensiones públicas por toda Europa, también se puede ver como los hospitales empiezan a pasar del control de la iglesia a estar en manos de los diferentes gobiernos, siendo esto un viso suave de lo que puede entenderse por un estado de bienestar parvulario. 

Sin embargo podemos decir que este se consolido verdaderamente a partir de 1946, una vez terminada la segunda guerra mundial, donde se arrastraban los efectos no solamente de la guerra sino de la gran depresión de 1930, lo que dio origen al pacto Keynesiano, que fue la puesta en marcha de la tesis económica “Teoría general del empleo, el interés y el dinero” de John Maynard Keynes, que fue publicada en 1936 como una alternativa teórica para terminar la gran depresión, habrán economistas que dirán que esto no fue más que un sustento científico para que los políticos iniciaran con el populismo, pero eso lo podemos discutir en otro artículo, en este nos limitaremos a estudiar algunas cuestiones generales sobre su aplicación y efectos. 

El keynesianismo como se le ha llamado en principio era una medida de emergencia, o sea una especie de botón rojo que solamente podía ser presionado en casos de extrema necesidad y urgencia, que consistía en que, en un momento de crisis económica, donde el desempleo se abalanzaba sobre la sociedad, la crisis económica era generalizada, el estado debía tomar las riendas de la inversión y comenzar a distribuir recursos públicos de manera estratégica para poder suplir esos vacíos de empleo que no podían ser cubiertos por las empresas privadas. 

Rompiendo por primera vez en occidente la teoría económica de la mano invisible, que establece que la economía se regulaba por si sola y que se debía dejar actuar a las leyes de la oferta y la demanda. Quienes apoyan esta tesis presuponen que solamente se produce lo que se necesita y lo que tiene cabida en el mercado, teoría propuesta por Adam Smith y luego sostenida por Say y por Ricardo, los teóricos del liberalismo clásico, que imperó hasta el momento en que se decidió como política de emergencia hacer ingentes inversiones públicas como el plan Marshall en Europa y las macroinversiones en obras públicas en los estados unidos.

Este fue el punto de partida para el moderno estado del bienestar, un mundo en crisis, en posguerra y tocando fondo en materia económica que requerían un impulso que viniera de alguna parte, la empresa privada no tenía el capital de inicio para poder desarrollar la industria y fue entonces el estado el que trajo esos recursos, invirtiendo por medio de la contratación de la obra pública a las empresas privadas como la reconstrucción en el caso de Europa y en la modernización de vías y sistemas energéticos en los EE.UU y haciendo inversiones estratégicas por medio de subvenciones para promover  el agro, la ganadería, la empresa textil, la siderurgia, entre otras, por medio de créditos condonables y subvenciones gratuitas, además que debido a la crisis de la posguerra, instituciones como la iglesia católica había perdido gran capacidad política y económica, lo que llevó a que todo los sistemas de hospitales fueran tomados por los gobiernos derivando en sistemas de salud  públicos en su mayoría, pagados con los impuestos de todos.

Ese botón de emergencia permitió que Europa y EE.UU se impulsaran y salieran adelante con mayor velocidad que el resto del mundo, claro manteniendo cada uno diferencias sustanciales en su forma de desarrollarse, en Europa con un mayor proteccionismo social, pero con una media impositiva más amplia que en los EE.UU, por ello en tanto las pensiones, como la salud en la mayor parte de la Europa occidental son sistemas universales o muy económicos y en EE.UU son sistemas mixtos o privados, se puede poner como ejemplo el sistema de pensiones en países como España que son sistemas públicos que en la actualidad están en verdadera crisis, debido al déficit de natalidad que están viviendo, lo que hace que cada vez la recaudación sea más agresiva contra los contribuyentes.

Para terminar de entender este fenómeno político económico combinado del (Welfare State), se debe tener en cuenta que esta intervención dio origen a los derechos fundamentales de segunda generación, denominados también como derechos económicos, sociales y culturales, que consiste en que se transforman los servicios en derechos, o sea la salud, la educación, las pensiones, el acceso al agua, a la electricidad y muchos más,  que eran cosas que hasta ese momento eran simples servicios prestados por empresas privadas o públicas, que cada persona pagaba con sus recursos propios, mutan en obligaciones que el Estado debe garantizar con recursos públicos a todos los ciudadanos, esto lleva a que se genere la teoría del Estado presente, donde se predica que si hay una necesidad hay un derecho y que por lo tanto el Estado debe entrar a cubrir dicha necesidad.

Estos teóricos olvidan la realidad histórica del momento en el que se implantó por primera vez, en el que se vivía una crisis generalizada, lo que hacía que esas necesidades fueran cubiertas por el estado, porque no existía el tejido empresarial para sostener por ejemplo un sistema de pensiones o de salud totalmente privado, esto hizo que el botón de emergencia planteado por Keynes se tomara como modelo para otros Estados que no cumplían con las mismas características económicas y políticas de Europa y EE.UU, ya que carecían de la solvencia económica para hacer fuertes inversiones en materia de obras públicas o de subvenciones, además de que estaban plagados de políticos corruptos que usan esa inversión pública para enriquecerse, por medio de actos de corrupción y así con esas fortunas corromper al elector y de esa manera perpetuarse en el poder, esto es muy visible en África y América del sur, donde los políticos han creado unas verdaderas caricaturas del estado de benefactor que resulta en estruendosos fracasos y creando ciclos de corrupción que no pueden ser destruidos porque implicaría cambiar a la población.

En conclusión, el estado de bienestar que hay en EE.UU o en Europa es un producto histórico de una práctica económica hecha en un momento determinado, bajo unas circunstancias especiales y que requiere de que se den esos tres requisitos que describe Thomas H. Marshall, democracias fuertes, reales y en ejecución, los Estados deben mantener un equilibrio político donde los partidos que participen mantengan el norte, por el respeto tanto en la garantía de esos derechos fundamentales de primera y segunda generación, sin que en un esfuerzo populista se ofrezcan más derechos de los que se pueden pagar con los recursos recaudados de los impuestos y un sistema de libertad económica (capitalista), donde la inversión privada esté segura y no sea perseguida con impuesto y regulaciones excesivas. 

Cuando ese equilibrio entre la democracia, el bienestar social y el capitalismo se rompe, el Estado de bienestar se viene abajo, se derrumba cual castillo de naipes, es una ecuación inevitable y no importa que sea EE.UU,  Alemania o Japón, si rompes el equilibrio de cualquiera de estos elementos el desastre es cuestión de tiempo y cada vez se hace más visible, y claro, el derrumbe no se hace a toda velocidad, sino que ese derrumbe depende de que tan fuertes son las piezas a derrumbar, en otras palabras una economía como la de EE.UU, no va caer a la misma velocidad que una economía como la boliviana  o la colombiana.

El  “socialist state of mind” fue usado por los enemigos de occidente para atacar el capitalismo, que es el pilar más fuerte del estado de bienestar, lo derruyeron con tal precisión y lentitud que solamente se pudo hablar de esto sin parecer un loco conspiranoico con lo que está ocurriendo en este momento con los efectos de esta guerra de Ucrania, pues solo en estas circunstancias de alteración de los flujos comerciales y políticos, se hacen notorias las falencias del sistema de bienestar y las consecuencias de políticas públicas como la descarbonificación, por ejemplo.

Ese pensamiento socialista “progre” del cambio climático, fue abarcando terreno desde las Naciones Unidas, hasta los Estados y fueron formando sus tratados de derecho público internacional lo que derivó en leyes ambientales al interior de cada país, además de haber sembrado miles de semillas en medios de control social como televisión, radio e internet, hasta lograr que se creara una forma de vida aceptada y promovida por la mayoría de los ciudadanos. Somos pocos los que decimos públicamente que el cambio climático no es más que un ciclo natural que se da cada tantos miles de años en la tierra, por ejemplo podemos hablar del periodo cálido medieval que duro 400 años entre el siglo X hasta el siglo XIV donde las temperaturas subieron sustancialmente y que en realidad no tiene nada que ver con la acción humana, pero claro como los dueños del consenso científico la ONU y la  “comunidad científica” mantienen el monopolio de la verdad en un acuerdo amañado, amenazan con el desprestigio a todo aquel que pretenda enfrentarse a ese consenso obligatoriamente impuesto, lo que hace que las personas incluidos, los políticos de todos los partidos y tendencias, hablan siempre con el condicionante de evitar ser funados por decir lo que verdaderamente piensan.

Gracias al cambio climático se inició solo en occidente (Europa y EE.UU) una guerra contra el uso del carbón como generador de energía, fue dibujado como el enemigo público número uno (1) de la capa de ozono y mayor generador de gases de invernadero, lo que llevó a que se renunciara a la opción más económica de generar energía, dejando pocas opciones disponibles, quedando entonces los hidrocarburos, la energía nuclear y las energías limpias, la hidráulica, eólica y solar, disponibles para crear un mix energético, pero pasado algún tiempo cuando la tecnología de las energías limpias alcanzó un costo aceptable aunque sigue siendo muy alto, se decretó la guerra contra las nucleares y los hidrocarburos, el petróleo presentaba una curva de descenso en la producción eso hacía que iniciara una campaña de terror que solo quedaba petróleo para los siguientes 50 años, sin embargo apareció el fracking y tomando vigencia de nuevo los hidrocarburos, pero era demasiado tarde, ya no eran tan populares y fueron derrotados creándose disposiciones normativas para evitar que se pusiera en práctica el fracking en casi todo occidente.

Esto ocasionó que cada vez la producción de energía se hiciera más costosa, pero eso no fue suficiente, crearon una avalancha de impuestos a la energía, porque como es algo que todos necesitan, fue aprovechado para aumentar las recaudaciones. También se aumentaron los impuestos a la electricidad con la intención de lograr que se ahorrara mas energía, de esa manera cada día la energía que mueve la vida y la industria se hizo más y más costosa, haciendo cada vez más cara la vida en los países que asumen el “socialist state of mind” como política pública y forma de vida acogiendo sus ideas.

Esto llevó a que Europa, se prohibiera a sí misma explotar el gas y el petróleo que tiene en sus territorios, cerraran la mayoría de sus plantas nucleares y se quedara limitada a un mix energético de unas pocas nucleares, gas y energías eólica, hidráulica y solar, donde con excepción de las nucleares y gas que representan una pequeña parte del mix, todas dependen de factores ambientales, la hidráulica de que llueva mucho en invierno y primavera, la eólica de que corra mucho viento, la solar de que el clima sea favorable y soleado, generando una sobre demanda de gas, por ejemplo países como España con reservas de gas para más de 40 años según dice un informe del Consejo Superior de Colegios de Ingenieros de Minas de España, han legislado para prohibir su explotación, mientras tanto los españoles están pagando en promedio a €300 el mgw/h, y Alemania tiene que besarle los pies a Putin porque este le vende el 40% del gas.

Otra desventaja estratégica producto de la política “progre” de lucha contra el cambio climático, es que los altos costos que esto genera para la industria, producto de todos los impuestos y regulaciones, ha logrado la deslocalización de miles de compañías en los últimos 30 años y estas se han trasladado hasta Asia donde poco o nada de atención se le presta a esto de la descarbonización y se quema carbón, petróleo y gas, como si no hubiera un mañana, para lograr la generación de energía mucho más económica, adicionado a la existencia de pocas regulaciones y mano de obra muy barata, consigue ser más rentable, maquilar allí y luego traer hasta Europa o EE.UU esos productos, para ser comercializados. 

No todo es negativo en esto, pues desde una perspectiva netamente capitalista es bueno, porque al final quien se beneficia de los mejores precios es el consumidor final y el capitalista que logra producir un mayor margen de ganancias, con una menor inversión, sin embargo se anula lo que se hace aquí por la descabonización, pues igual se produce energía de carbón y petróleo para producir todos lo que aquí se consumen y que se maquilan en Asia, entonces daría lo mismo quemar aquí el carbón y los hidrocarburos, que quemarlos allá y nos ahorraríamos el transporte, haciéndolo todo más económico que en la actualidad, lo que demuestra que las políticas climáticas, no tienen sentido, pues en realidad no se está logrando el objetivo.

A largo plazo la estrategia de descarbonización fue muy mala, pues esto ha causado una dependencia y una sumisión industrial a esos países asiáticos, que compiten con precios y cuyos producto ahora son indispensables, pues en algo menos de 50 años, occidente se encargó de financiar a su verdugo, convirtiendo a China en la primera economía mundial, generando millones de empleos en toda Asia, llevando tecnologías industriales, digitales y todo tipo de avances sociales, políticos y filosóficos, fortalecieron a un enemigo gigantesco con uno de los ejércitos más poderosos del mundo, quien tiene la carta bajo la manga, de poder cortar el comercio, nacionalizar todos los capitales enclavados allí y dejar a occidente en graves y serias dificultades al borde de la catástrofe por varios años mientras se reestablece el tejido industrial y entran en razón nuestros gobiernos.

Toda la anterior explicación nos trae a este punto donde vamos a formular nuestras conclusiones con respecto a cómo el “socialist state of mind” que se ha configurado en el virus que infecta la derecha, como es que existen tres tipos de personas en este mundo en cuanto al pensamiento político en general, unos que son socialistas y/o comunistas de cara a la galería, los otros son los infectados por el virus del “socialist state of mind” y los otros los parias que luchamos por un mundo mejor, quienes somos representantes del efecto “red pill” que no es otra cosa que una remisión a lo que ocurre en la primera película de la franquicia Matrix, donde el joven Neo escoge la píldora roja y lo lleva a descubrir que está viviendo una ilusión virtual, en España suelen llamarnos fachas, neonazis, autoritarios, egoístas, insolidarios o como lo hizo mi amigo, pro Putin plutocrático y no sé de cuántas cosas más nos acusan. Entre nosotros nos decimos “ROJOPASTILLADO” como suele decir UTBH en sus directos.

Los infectados por el virus del “socialist state of mind” son personas que dentro de su corazón se creen de derechas, se autoconsuelan poniéndose en el centro, se dicen demócratas, otros social-demócratas, centro derecha entre otros y les aterra la idea de admitir que son socialistas o comunistas puros y duros, algunos con sólidos conocimiento en economía que son los de mayor carga vírica, pues creen que por saber de economía están vacunados del socialismo, los otros son personas buenas y solidarias que piensan en el bienestar de los demás y del mundo que le van a dejar a las generaciones venideras. También los hay quienes simplemente tratan de no ser mal vistos en la sociedad y se ajustan al canon, pero en general, son personas comunes y corrientes algunos verdaderos luchadores de armas tomar por la derecha o conservadores y solidos enemigos públicos de la izquierda hegemónica, pero duele decirlo están infectados por el virus del “socialist state of mind”.

El ecologiste de derecha:

Este sujeto compró el discurso sobre el cambio climático, se lo comió con patatas, este cree que es de derechas porque lo único que comparte con el perroflauta (mamerto) promedio es su lucha ambiental, este sujeto cree firmemente en la necesidad de reducir los costos de caza, limitar las tarifas de pesca, creen que teniendo un panel solar en su casa va salvar al mundo, retuitea noticias sobre energías limpias y trata de ahorra la mayor cantidad de energía posible, cree en la economía circular, apoya la descarbonizacióan y espera que pronto no existan, ni nucleares, ni termoeléctricas de carbón, ni de gas y sueña dentro de su corazón un mundo 100% de energía eólica, solar o hidráulica. Aplaude a Greta y quiere que se aplique cuanta política ambiental se le ocurra al mundo, este se cree centro derecha, para él lo único que lo acerca a la izquierda es su ambientalismo, bueno, como ya lo explicamos en este artículo, lo menos que hay en las políticas ambientalistas es apoyo al capitalismo en su país, apoya el capitalismo pero el que se desarrolla en Asia, no el que se desarrolla al interior de su país, apoya el desempleo, apoya la caída del PIB de su país, detesta la producción nacional, obligando a que en su país no se consolide la industria, porque todas las políticas que propenden ayudan a que cada día sea más pobre la gente en su territorio, obligando a que se tengan que dar más subsidios y subvenciones, porque cada día hay más pobres, obliga a su nación a ser esclava energética de otras que les importa poco el medio ambiente, sin contar que su pensamiento ambientalista afecta al agro y la producción de alimentos en su territorio, el simplemente disfruta de las ventajas, sin ser consciente que su lucha ambientalista, lo lleva paso a paso al colapso de ese estado de bienestar, como está ocurriendo a toda velocidad en España o Argentina en estos momentos.

El vegane y/o animaliste de derecha:

En realidad la familia de los veganes es mas pequeña que la de los animalistes, pero están muy alineados porque prácticamente todo vegane es animaliste, por ello por economía discursiva los voy analizar en un solo paquete, son estas personas que no entienden que la caza es una necesidad ambiental y productiva, que si se impide matar al lobo, la ganadería se va ver tremendamente afectada, y que la seguridad e independencia alimentaria se va a ver afectada a tal punto, que se desincentiva y por ser inviable como negocio los ganaderos no tendrán recambio generacional y terminarán desapareciendo, esto tendrá un tremendo impacto en el precio de la carne, haciendo que las personas que menos ganan, tengan menos posibilidad de comer carne y por ende una dieta balanceada, estos mismos atacan a los pescadores desde Brúcelas e imponen regulaciones tenebrosas contra los pescadores, apoyaron la ley de mascotas y cada día están atentando mas contra los derechos de los que comen carne, están haciendo el juego para que tenga mercado la carne sintética de las grandes corporaciones, pero como aun no es lo suficientemente económica esa carne, pues aun no la vemos en los mercados, pero esta persona, que puede ser muy capitalista, está colaborando con su lucha a consolidar las políticas socialistas, está infectado en una mínima parte del “socialist state of mind” es una persona de derechas, que comulga con pensamientos socialistas, apoyando políticas que tendrán efectos visibles a muy largo plazo, mientras tanto, el socialismo, se va haciendo más fuerte e inquebrantable.

Están los feministes y lobby LGTBIQ+ de derechas: 

Es increíble pero cierto, si eres de esas personas que se siente de derechas muy de derechas, liberal o incluso libertario, que estás en contra de la prostitución, a favor del aborto, comulgas con los cupos de género, crees en que hay un techo de cristal y una brecha salarial entre hombre y mujeres, eres de los que creen en la autodeterminación de género y todo el discurso del género, luchas por la implantación o defensa de la ley viogen, quieres un ministerio de la mujer en tu país o defiendes el que ya tienes etc… déjame decirte, que estas infectado del bicho del “socialist state of mind”, has caído dentro del twister del discurso “progre” puede que te guste mucho vivir como se vive en países con estado de bienestar y disfrutes del capitalismo, pero con tus ideas social comunistas contribuyes cada día más a que este modo de vida que tanto te gusta este más en crisis, se debe diferenciar entre la persona de la comunidad LGTBIQ+ y el lobby LGTBIQ+ pues el lobby es un grupo político que se aprovecha de que tienen muchos militantes, para plantear sus luchas identitarias y aprovecharse de las subvenciones y chiringuitos políticos, donde se dedican a difundir ideas socialistas a la infancia por medio del discurso. Tanto el feminismo, como el lobby son la puerta de entrada para los jóvenes, se les invierten ingentes cantidades de dinero, sembrar la semilla del conflicto, entre heteros y LGTBIQ+, entre hombre CISheteros y las mujeres CIShetero, entre feministas hegemónicas y feministas terf, entre heteros y trans sexuales, la idea del lobby y del feminismo es desunir, separar a la sociedad en pequeños bandos identitarios, que se odien, que no soporten estar juntos, por diferencias inexistentes o minimas, que a largo plazo, generan el efecto de la caída de la natalidad porque se han impuesto leyes tan terribles como la ley viogen de España, que vulnera el principio de la presunción de inocencia y que tiene como efecto principal que los hombre estén en grave riesgo de ser denunciados falsamente, por lo que cada vez se consolidad menos relaciones y se conforman menos familia, lo que unido al alto costo de vida ha logrado disminuir sustancialmente las tasas  de natalidad.  

A los que les gustan las cosas “gratis”, subvencionadas o subsidiadas por parte del estado: 

Si eres de los que promueven sistemas de salud, pensiones y educativos universales y gratuitos, quieres que el gobierno subvencione la producción agropecuaria, quieres que la industria reciba ayudas permanentemente, rescates y ERTES, ayudas económicas de todas las clases que puedan imaginar que vengan del estado, es menester decirte que ya estás infectado por el virus del “socialist state of mind” lo primero que debes entender es que esas cosas son pagadas con los impuestos, dineros que saldrán de lo que pagas en impuestos, claro me refiero a los que viven en Europa o EE.UU, los que están en Sur América o en África pues los que debe pedir para que su vida sea mejor, es que el estado tenga el menor gasto público posible, porque de esa manera, por obligación tendrán que bajar tus impuestos, si todos nos pagamos nuestra propia salud, nuestras propias pensiones en fondos privados, podemos negociar en un mercado libre los seguros que cubran estos servicios, sin necesidad de que sean extraídos obligatoriamente en forma de impuestos, esto aumentará el valor del dinero, bajará el precio de los productos y el desarrollo será abrazador.

La función máxima del estado debería estar sometido, a garantizar seguridad, justicia y administrar las regulaciones en materias de alimentos y salud pública pero como mera reguladora, esto es el deber ser, el suscrito es consciente de que el mundo no es así, que vivimos en un sistema que busca el estado de bienestar, pero también soy consciente de que el “socialist state of mind” está desequilibrando la balanza, que cada día el bienestar social se está ampliando exponencialmente porque están convirtiendo en derechos cada día, cosas que ni siquiera son servicios y para financiar ese desequilibrio, se está agobiando a impuestos, regulaciones y se persigue a todo el que intente crear riqueza y la mayoría está de acuerdo, aplauden porque el comunismo se disfrazó de “socialist state of mind”, se puso muchas caras, que vistas de frente no están atentando contra el capitalismo, pero que es necesario ir más allá, ver más adentro del pelos del conejo, para ver como cosas que parecen insignificantes, al final son golpes con el martillo gigante del socialismos al capitalismo como base del sistema económico, a la libertad individual y colectiva de los habitantes, como se vio durante la pandemia y en la pos pandemia.

Por ese motivo, te invito a que, si eres un infectado por el “socialist state of mind”, recapacites, trates de entender y dar un paso alejándote de eso, porque el que de verdad está condenando su sistema de vida al comunismo y al socialismo eres tú, se ve con claridad en Argentina, Chile, Bolivia, Venezuela y pronto en Colombia o como se está viendo en este momento en toda Europa, que están pagando la electricidad y los combustibles más caros de todos los tiempos, que los tienen pagando los impuestos y la inflación más alta de los últimos 30 años.

Hasta el próximo artículo.      

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