Gobierno de Sánchez destaca datos macroeconómicos pese a preocupación social
España cerró 2024 con el paro más bajo desde 2007 y un crecimiento del PIB del 3%. El Ejecutivo usa estos datos como respaldo, pero el PP y expertos señalan que no se traducen en el bolsillo ciudadano. La vivienda, el paro y los precios son las principales preocupaciones según el CIS.
La dualidad de la situación económica
El Gobierno de Pedro Sánchez presenta un balance económico positivo, blandiendo como trofeo el reportaje de The Economist que sitúa a España como «la mejor economía del mundo». El PIB avanzó en 2024 frente a la atonía de Alemania, Francia e Italia. Sin embargo, el PP liderado por Alberto Núñez Feijóo rebate esta visión, denunciando que España es el país de la UE con mayor riesgo de pobreza.
Factores detrás del crecimiento
Varios elementos explican las cifras: la inversión pública espoleada por los fondos europeos, la recuperación del turismo con récord de visitantes y la competitividad de servicios y manufacturas. No obstante, el economista Ángel de la Fuente de FEDEA atribuye la buena marcha a factores exógenos y no a políticas del Gobierno.
La desconexión con la ciudadanía
Existe un cortocircuito entre el crecimiento del PIB y la percepción ciudadana. El politólogo Pablo Simón lo atribuye a la súbita erosión del poder adquisitivo por la inflación. La catedrática Rosario Gandoy apunta que es difícil trasladar optimismo cuando los precios son muy superiores. Una encuesta de Funcas refleja que solo un 20% de españoles cree que 2024 fue bueno en términos económicos.
El desafío de la vivienda
El acceso a la vivienda se ha enquistado como principal problema, según el CIS. Los precios subieron un 8,1% en el tercer trimestre de 2024. El Gobierno, que recuperó el ministerio de Vivienda, afronta este «Vietnam» con una ley de 2023 limitando alquileres, pero su desarrollo está paralizado por recursos ante el Tribunal Constitucional presentados por comunidades autónomas gobernadas por el PP y por partidos como el PNV.
El límite del crédito político
La brecha entre macroeconomía y economía familiar no asegura rédito político para el Gobierno. Pablo Simón señala que, aunque las crisis llevan gobiernos por delante, una situación económica positiva no es garantía. El PP prefiere centrar el debate en corrupción e inmigración, áreas donde compite con Vox, lo que ha ayudado a que el Ejecutivo pierda el control de la agenda pública.


