Las defensas claman inocencia en el juicio al hermano de Sánchez
Los abogados de Luis Carrero y Ricardo Cabezas pidieron este martes su absolución en el juicio por presunta prevaricación y tráfico de influencias. Salvador Morillas, letrado de Carrero, parafraseó a Gila: «Aquí alguien ha matado a alguien, pero no se sabe ni a quién ni cuándo».
Petición de absolución sin pruebas
Salvador Morillas y Raúl Montaño, abogados de Luis Carrero y Ricardo Cabezas respectivamente, solicitaron la absolución de sus representados. Carrero fue jefe de sección en la Diputación de Badajoz hasta este verano. Morillas aseguró que «no existe ninguna prueba» contra su cliente, quien es amigo personal de David Sánchez.
El «hermanito» y los correos electrónicos
La instrucción incluye correos donde Carrero y David Sánchez se llamaban «hermanito». Uno de ellos trata sobre la incorporación de Carrero al área de Cultura. Los letrados calificaron estos mensajes de «malinterpretados». Morillas defendió que la plaza se convocó de forma correcta y que Carrero cumple todos los requisitos legales.
Alegaciones contra la acusación
Raúl Montaño, defensor de Ricardo Cabezas, negó el «elemento objetivo de tráfico de influencias» y de «prevaricación». Reprobó que las acusaciones dijeran «que los testigos estaban comprados, coaccionados». Montaño defendió a la Fiscalía, afirmando que ha sido «vilipendiada» por las acusaciones populares.
Repercusión mediática y política
Salvador Morillas calificó el proceso de «actuación mediática y política». Los seis abogados anteriores ya negaron la prevaricación y cualquier irregularidad cometida por sus clientes. Montaño cuestionó si alguien querrá ser diputado si Cabezas es condenado sin pruebas.
Antecedentes del caso
David Sánchez, hermano del presidente del Gobierno, está en el centro del juicio. Luis Carrero trabajó como jefe de sección de coordinación transfronteriza en la Diputación de Badajoz y renunció este verano. Se le acusa de beneficiarse de un puesto creado para él, mientras Ricardo Cabezas firmó documentos para preparar esa plaza.
Cierre del alegato judicial
Las defensas basan su estrategia en la falta de pruebas. La absolución depende de demostrar que no hubo tráfico de influencias ni prevaricación. El juicio continuará tras las peticiones de los letrados.


