Vox justifica su silencio tras el discurso navideño del Rey
Vox no ha valorado el mensaje de Navidad de Felipe VI por segundo año consecutivo. La dirección del partido afirma que no se apropia de las palabras del Rey, a quien defiende como símbolo de la unidad de España. Este silencio culmina meses de desencuentros con las bases más radicales de la formación.
Una ruptura institucional marcada por ausencias
La dirección de Vox decidió no seguir la tradición de valorar la intervención del Monarca. Fuentes internas explican que «no nos apropiamos de los discursos ni las palabras del Rey», aunque defienden la Corona. Este año, el partido no asistió al acto del 12 de octubre ni al homenaje por los 50 años de la Monarquía en el Congreso, justificándolo por no querer coincidir con el Gobierno.
El malestar de las bases y los antecedentes del conflicto
Las bases más radicales de Vox consideran desde hace tiempo a Felipe VI «un traidor». Reprochan al Rey haber firmado la ley de amnistía y sus declaraciones sobre inmigración irregular o Palestina. Este descontento se manifestó en concentraciones donde se mostraban banderas de España con el escudo recortado.
La tensión se dispara con el discurso en la ONU
El discurso de Felipe VI en la Asamblea de Naciones Unidas (ONU) sobre Gaza, el 24 de septiembre, causó estupor en sectores de Vox. El eurodiputado Hermann Tertsch lo calificó de «lamentable». Abascal, sin embargo, ha intentado marcar diferencias, acusando al Gobierno de Pedro Sánchez de «secuestrar a la Corona» para utilizarla contra España.
Repercusión interna y justificación pública
La ausencia de un respaldo explícito al Rey no fue bien recibida por antiguos dirigentes como Iván Espinosa de los Monteros. Abascal ha repetido que no acudirá a actos con el «Gobierno de la mafia», intentando separar la figura del Monarca de la del Ejecutivo.
Un silencio que define la relación con la Corona
El silencio de Vox tras el discurso de Navidad evidencia la compleja posición del partido. Se debate entre el apoyo formal a la institución monárquica y las críticas de su base más radical hacia la persona del Rey. La estrategia de la dirección pasa por no valorar públicamente sus intervenciones.


