Sánchez rechaza apoyo a EE.UU. en guerra de Irán y evoca el «no a la guerra»
El presidente del Gobierno ha realizado una declaración institucional desde La Moncloa. Ha trazado un paralelismo con la guerra de Irak de 2003. Su postura se produce tras las críticas del presidente de EE.UU., Donald Trump.
Cuatro líneas de acción definidas
Pedro Sánchez ha desgranado cuatro líneas de acción para la crisis. La primera es la evacuación de españoles en la región. La segunda es el estudio de medidas económicas de protección. La tercera es la colaboración con países que apuestan por la paz. La cuarta es exigir el cese inmediato de hostilidades a todas las partes.
Repercusión internacional y crítica interna
Donald Trump tildó a España de aliado «terrible» y amenazó con embargos y aranceles. La UE cerró filas con Madrid. En el frente interno, Alberto Núñez Feijóo acusó a Sánchez de poner en riesgo la seguridad y la estabilidad.
Antecedentes en la guerra de Irak
El núcleo del discurso ha sido la vindicación histórica de la postura española. Sánchez recordó que hace 23 años «otra administración estadounidense nos arrastró a una guerra en Oriente Medio». Dijo que aquello produjo más terrorismo yihadista, una crisis migratoria y una escalada de los precios de la energía.
Posición de principios según Moncloa
El Gobierno afirma que su posición es coherente con valores. Sánchez declaró: «El Gobierno de España está con quienes tiene que estar». Mencionó los valores de la Constitución, los principios de la UE, la Carta de la ONU y el derecho internacional. Afirmó estar con otros gobiernos y ciudadanos que no quieren más guerra.


