Sánchez defiende el envío de una fragata a Chipre como misión defensiva
El presidente del Gobierno afirma que el despliegue de la fragata Cristóbal Colón es una «misión defensiva, no ofensiva» en ayuda de un país de la UE. Pedro Sánchez justifica la decisión, tomada sin autorización previa del Congreso, y la califica de coherente con su oposición a la guerra iniciada por EEUU e Israel contra Irán.
Justificación legal y política del despliegue
El Ejecutivo defiende que el envío responde a una emergencia defensiva en el marco europeo y no requiere votación previa. Sánchez alega que su Gobierno tiene «la tranquilidad de cumplir con la legalidad internacional» según la Ley Orgánica de Defensa Nacional de 2005. El PP reclama que se debió solicitar autorización parlamentaria, recordando que gobiernos anteriores pidieron hasta 26 para misiones exteriores.
Reacciones de socios y aliados
La medida ha generado fisuras en la coalición de Gobierno. Podemos la rechaza de plano, mientras que Sumar y el ministro Urtasun la avalan. Sánchez evitó elevar el tono contra Donald Trump, pero tildó la guerra de «extraordinario error» cuyas consecuencias ya se pagan con el alza del precio del petróleo y el gas.
Antecedentes de la comparecencia parlamentaria
El presidente ha pedido comparecer a petición propia en el Congreso. Sánchez contrastó su prontitud con el caso de la guerra de Irak de 2003, recordando que entonces el Gobierno «tardó diez meses en comparecer».
Cierre y próximos pasos
La fragata Cristóbal Colón viaja junto al portaaviones francés Charles de Gaulle y está previsto que llegue a Chipre el 10 de marzo. Sánchez insistió en que su posición «la entienden y la apoyan una amplia mayoría de los españoles», citando encuestas de dos diarios nacionales.


