Interior apartó a agente víctima pero no actuó contra el DAO por acoso
La Dirección General de la Policía apartó del servicio a una agente que denunció violación y no actuó contra su presunto agresor, el entonces DAO José Ángel González, pese a indicios de acoso en julio de 2025. La víctima fue trasladada a un destino a metros de su presunto violador.
Protocolos fallidos en el epicentro policial
Los supuestos protocolos para evitar agresiones sexuales no funcionaron en la Dirección General de la Policía. La situación psicológica de la víctima era conocida, pero no hubo alertas. Episodios de acoso ocurrieron ante la comisaria Gemma Barroso, entonces subdirectora de Recursos Humanos y ahora DAO interina.
Destino en la sede central y nuevo acoso
La agente fue trasladada el 24 de julio a la sede de la Dirección General, en la calle Miguel Ángel. Ese mismo día, en el despacho de Barroso, recibió una llamada desde el teléfono de José Ángel González. La víctima comunicó que no estaba en condiciones de trabajar por salud mental.
La actuación de los mandos policiales
Según la querella, el comisario Óscar San Juan, asesor de González, hostigó a la víctima desde el 7 de julio con llamadas para que eligiera un destino a cambio de no denunciar y «tapar el escándalo público». La relación previa entre denunciante y González era ‘vox populi’ en la Dirección General.
Apartada del servicio sin investigar
Barroso envió a la agente al equipo de apoyo psicosocial y fue apartada del servicio. Los técnicos le retiraron el arma. El 28 de julio recibió una baja médica por incapacidad temporal. Nadie en la Dirección General dio la voz de alerta.
Antecedentes de un caso en el corazón de Interior
Los hechos sucedieron en escenarios muy cercanos al Ministerio del Interior, donde el escrutinio debía ser mayor. La denunciante fue destinada a la Subdirección de Recursos Humanos y Formación, a las órdenes de Barroso, en el mismo edificio donde tenía despacho el DAO.
Cierre: Implicaciones de la inacción institucional
El caso evidencia la falta de mecanismos efectivos para proteger a las víctimas y actuar contra presuntos agresores dentro de la propia cúpula de la Policía Nacional. La inacción se mantuvo pese a los indicios conocidos por mandos.


