Guerra de desgaste entre PSOE y PP bloquea el sistema político y dispara a Vox
La polarización estructural entre PP y PSOE está bloqueando el sistema político español. Esta dinámica estratégica, donde ambos partidos refuerzan lo que dicen combatir, beneficia principalmente a la ultraderecha de Vox. El conflicto ha llegado a un grado de descomposición que perjudica la convivencia institucional.
Estrategia fallida del Partido Popular
La responsabilidad principal recae en el PP. Tras la moción de censura de 2018, el partido ha asumido el marco retórico de la derecha radical. En lugar de competir con Vox por centralidad, compite en intensidad. Esta táctica es errónea: al validar el marco conceptual de la ultraderecha, el PP termina reforzando al original frente a la copia y se debilita estructuralmente.
El papel del PSOE en la polarización
El PSOE bajo Pedro Sánchez no es una víctima. Sus acuerdos con independentistas han dado munición a sus adversarios. Su estrategia convierte cada elección en un plebiscito entre democracia y reacción, utilizando la amenaza ultra como aglutinante. A corto plazo moviliza, pero a largo plazo erosiona la convivencia institucional.
El resultado: bloques irreconciliables
El sistema político está organizado en bloques irreconciliables. El incentivo para moderarse es casi nulo. El verdadero cordón sanitario requeriría un gran acuerdo estratégico entre PP y PSOE en materias de Estado, pero ese escenario hoy parece imposible. Ambos liderazgos, Alberto Núñez Feijóo y Pedro Sánchez, están atrapados en incentivos de corto plazo.
La paradoja final y sus consecuencias
Mientras PP y PSOE se neutralizan, Vox consolida su posición como actor imprescindible del bloque conservador. La polarización se ha convertido en el combustible del sistema. El daño de esta guerra cultural permanente no es solo electoral; es institucional y generacional, y tarda décadas en repararse.


