Marisa Guerrero se opone a la semilibertad del etarra ‘Txeroki’
La periodista Marisa Guerrero ha comunicado su oposición formal a la Oficina de Atención de Víctimas del Terrorismo y al Juzgado de Vigilancia Penitenciaria. La víctima de un atentado de ETA en 2002 cuestiona el control sobre el alejamiento del exjefe etarra.
Oposición formal ante beneficios penitenciarios
La exdelegada de Antena 3 en Euskadi manifiesta su oposición sistemáticamente ante cualquier beneficio para los tres condenados por su atentado. Guerrero envía bufofax a las direcciones de las prisiones y se persona ante el Juzgado de Vigilancia Penitenciaria de la Audiencia Nacional. Ella mantiene que estas acciones son «un brindis al sol» porque las víctimas no tienen posibilidad de recurrir legalmente hasta la fase de libertad condicional.
El atentado fallido de 2002
El 17 de enero de 2002, el comando Bizkaia de ETA liderado por Garikoitz Aspiazu, ‘Txeroki’, intentó asesinar a Marisa Guerrero con un paquete bomba. El paquete fue enviado a casa de sus padres. «’Txeroki’ intentó asesinarme, pero no solo a mí… sino también a los que estaban en casa», rememora la periodista.
Antecedentes del condenado ‘Txeroki’
Garikoitz Aspiazu fue máximo líder del aparato militar de ETA hasta finales de 2008. Está condenado a 377 años de cárcel por una veintena de asesinatos en grado de tentativa y a otros 18 años por intentar asesinar a Marisa Guerrero. Cumplió condena en Francia hasta su entrega a España en agosto de 2024.
Implicaciones del régimen de semilibertad
Marisa Guerrero expresa indignación e indefensión y se pregunta quién garantiza que el exjefe de ETA cumpla la sentencia de alejamiento a 50 kilómetros. La víctima afirma que en el caso de ‘Txeroki’ «el perdón a las víctimas y el arrepentimiento es inexistente».


