La izquierda a la izquierda del PSOE teme un ciclo prolongado de PP-VOX
La hipótesis de un ciclo conservador prolongado ya no es un recurso para movilizar al votante propio; es una posibilidad real. El bloque de izquierdas enfrenta división interna y desmovilización electoral mientras la derecha moldea el marco mental en seguridad e identidad.
El marco mental y la batalla cultural perdida
La derecha y con mayor habilidad estratégica la extrema derecha ha conseguido moldear el marco mental. La batalla cultural se está perdiendo en silencio. El fenómeno prende entre jóvenes sin la experiencia política de la Transición o la crisis de 2008.
El viejo enemigo: el sectarismo interno
La izquierda alternativa tropieza con su viejo enemigo íntimo: el sectarismo. La pulsión por diferenciarse y preservar purezas doctrinales en lugar de construir mayorías imperfectas. Es un vicio histórico letal con un electorado progresista desmovilizado.
Los intentos de articulación y los errores
SUMAR, los COMUNES, MÁS MADRID e IZQUIERDA UNIDA tratan de articular un polo. El gran error fue la exclusión de PODEMOS en el proceso de Magariños. La estrategia posterior de PODEMOS, con bandazos tácticos, ha añadido combustible al incendio. Su núcleo dirigente parece más preocupado por pilotar el proceso que por ensancharlo.
La advertencia histórica y el rol de IU
Conviene recordar que la Segunda República no sucumbió únicamente por la potencia militar del franquismo. La desunión del campo republicano lo debilitó. En la actualidad, se percibe el motor de IU y del PCE como uno de los pocos activos sólidos, llamado a ejercer de bisagra.
Los debates ineludibles y la decisión de Yolanda Díaz
Yolanda Díaz tendrá que decidir si quiere ser líder de una suma inestable o arquitecta de un espacio duradero. En paralelo, Gabriel Rufián agita la idea de una entente plurinacional sin respaldo explícito de ERC o EH BILDU. La izquierda española no puede limitarse a ser una agregación de marcas territoriales.
La cuestión de fondo: reconstruir una mayoría cultural
La cuestión incómoda es que la izquierda transformadora no puede aspirar a gobernar si antes no reconstruye una mayoría cultural. Eso exige disciplina estratégica, generosidad y renuncia a la política de trinchera interna. La alternativa no es la pureza; es la irrelevancia.
Antecedentes: Un clima de temor y división
La izquierda situada a la izquierda del PSOE navega entre la niebla y el miedo. El temor a que el bloque PP-VOX la arrolle en las urnas y se instale en el poder durante una larga temporada condiciona cada gesto. La ola reaccionaria no es un espejismo; es una corriente profunda, reforzada por un contexto internacional donde el retorno de Donald Trump simboliza la normalización del iliberalismo.
Cierre: La urgencia frente al adversario
La situación implica que la izquierda debe superar sus divisiones históricas y construir un relato común para ser relevante. La niebla no es excusa. El adversario no espera. Y la historia, cuando se subestima, acostumbra a pasar factura.


