La CIAF no accede aún a las cajas negras del accidente de Adamuz
La Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios (CIAF) no ha podido extraer los datos de los registradores un mes después del siniestro. La investigación técnica se ralentiza a la espera de autorización judicial y de un laboratorio para analizar los carriles.
Bloqueos en las pruebas clave
La CIAF sigue a la espera de obtener autorización judicial para acceder a las cajas negras de los trenes Iryo y Alvia. La investigación judicial se realiza paralelamente y el acceso a los datos debe ser coordinado. Tampoco ha comenzado el estudio de los carriles retirados, ya que la comisión selecciona aún un laboratorio sin conflictos de intereses con Adif o Renfe.
Análisis de sistemas de seguridad
Mientras, los técnicos se centran en analizar documentación de Adif, Renfe Viajeros e Iryo. Reciben y examinan datos sobre la actuación en Adamuz y información relativa a los enclavamientos y circuitos de vía. Estos sistemas gestionan señales y agujas para evitar colisiones.
Supervisión europea del proceso
La Agencia Ferroviaria de la Unión Europea (ERA) realizará un seguimiento de la investigación. Su papel se limitará a la observación para ofrecer transparencia. El equipo investigador ya ha contactado con los observadores de la ERA para una reunión la próxima semana.
Antecedentes de la investigación
La CIAF situó inicialmente el posible origen del accidente del 18 de enero en una fractura de los carriles. Sin embargo, las pesquisas apenas han avanzado desde esa primera hipótesis debido a los impedimentos para acceder a las pruebas fundamentales.
Implicaciones de la ralentización
La investigación técnica del accidente ferroviario de Adamuz depende ahora de autorizaciones judiciales y procesos de selección externos. La falta de acceso a las pruebas clave retrasa la determinación de las causas concluyentes del siniestro.


