Un diputado andaluz representa a 60.934 electores, nueve veces más que uno riojano
El valor de un voto varía enormemente entre comunidades y provincias. El análisis de los últimos comicios autonómicos muestra grandes diferencias en la relación entre escaños y electores. Esto se debe al tamaño de las circunscripciones y los Parlamentos regionales.
Desigualdad territorial en la representación
La disparidad es evidente entre comunidades. En La Rioja, un diputado autonómico equivale a 7.634 electores, mientras que en Andalucía la cifra es de 60.935. La diferencia se multiplica por casi nueve. Dentro de una misma región, las diferencias también son notables. En Castilla y León, un procurador en Soria representa a 15.314 electores, frente a los 32.637 en León.
El mecanismo del prorrateo
Este desequilibrio es deliberado. El artículo 152.1 de la Constitución busca “la representación de las diversas zonas del territorio”. El politólogo Pablo Simón explica que, sin esto, los diputados irían todos a las circunscripciones más pobladas. Sistemas como el vasco, con un reparto fijo de 25 diputados por territorio, o el de Castilla y León, con un mínimo provincial, garantizan esta representación.
El tamaño de la circunscripción es clave
La desproporción es más imputable al pequeño tamaño de los distritos que al método D’Hondt. En distritos pequeños, es muy difícil que los partidos minoritarios obtengan representación. El Índice de Gallagher mide esta distorsión. Distritos con menos de ocho escaños suelen presentar niveles altos.
Barreras reales y votos desperdiciados
El umbral legal de acceso (3% o 5%) a menudo es superado por un umbral real más alto. En dos de cada tres distritos analizados, el porcentaje para conseguir el último escaño estuvo por encima del legal. En Soria, Cuenca y Guadalajara, el umbral real superó el 15%. Esto puede derivar en voto estratégico o abstención.
Reformas electorales con resultados diversos
Algunas comunidades han reformado sus leyes. Murcia redujo sus circunscripciones de cinco a una, lo que disminuyó la desproporcionalidad. Canarias estableció una doble papeleta, mitigando ligeramente la distorsión. Castilla-La Mancha redujo su Asamblea, lo que inicialmente aumentó la desproporcionalidad.
La dificultad de cambiar las reglas
Cualquier reforma se interpreta en clave de beneficio partidista. Cristóbal Torres, expresidente del CIS, indica que los cambios están estancados por la falta de consenso político. Pablo Simón señala que, aunque la ley permite fusionar circunscripciones, la igualdad absoluta requeriría una circunscripción única por comunidad.


