Accidente de Adamuz afecta estrategia del Gobierno para campaña en Aragón
El accidente ferroviario de Adamuz pone en riesgo la estrategia de demostrar buena gestión de servicios públicos. El Gobierno pretendía llegar con fuerza a las elecciones aragonesas del 8 de enero tras una serie de anuncios. El suceso permite a la oposición centrarse en problemas en la alta velocidad y casos pasados en el Ministerio de Transportes.
Estrategia gubernamental truncada
El Gobierno de Pedro Sánchez inició el año con una campaña para mostrar capacidad de iniciativa. Anunció un acuerdo con la Iglesia, una reforma de financiación autonómica, un decreto sobre alquileres y un fondo soberano. El objetivo era contrarrestar la sensación de colapso que el PP busca explotar en las elecciones autonómicas.
Foco en la gestión ferroviaria
El accidente sitúa el debate en la gestión de las infraestructuras ferroviarias. La oposición aprovecha para señalar problemas habituales en la alta velocidad y los casos de corrupción en el Ministerio de Transportes durante la etapa de José Luis Ábalos. Moncloa intenta desligarse con datos sobre inversiones y controles.
Campaña aragonesa complicada para el PSOE
La candidata Pilar Alegría inicia la campaña con bajas expectativas. Su situación se vio afectada previamente por su comida con el exalto cargo Paco Salazar y por la propuesta de financiación autonómica. El PSOE aragonés no espera ganar, pero su equipo confiaba en repetir los 23 escaños de 2023. Los sondeos, excepto el CIS, apuntan a un resultado similar a la derrota en Extremadura.
Repercusión en el escenario político
El PP, con su candidato Jorge Azcón, aspiraba a prescindir de Vox. Los sondeos indican que, como en Extremadura, podría necesitar a la ultraderecha para gobernar. El accidente ha reabierto el debate sobre la gestión del Ministerio de Transportes, lastrando la campaña socialista.


