El PP tilda de terroristas a los agresores de Bilbao y Pamplona
El PP condenó los incidentes del 20 de julio de 2026 en Bilbao, Pamplona y otras localidades vascas, donde radicales insultaron y agredieron a aficionados de la selección española durante la final del Mundial de fútbol. La vicesecretaria del PP, Alma Ezcurra, declaró que los agresores son «los nietos de los terroristas haciendo terrorismo».
Condena del PP y acusaciones a EH Bildu
Alma Ezcurra cargó contra los «cachorros borrokas de EH Bildu» y censuró la «obsesión de los fascistas por estropearlo todo». El líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, celebró en redes sociales que «los de siempre nos quisieron amargar la fiesta, pero no lo lograron». El PP interpeló al PSOE y al ministro Óscar Puente, a quienes acusó de guardar silencio.
Repercusión en el PP Vasco
El presidente del PP vasco, Javier de Andrés, cuestionó el operativo policial de la Ertzaintza, al que calificó de «clarísimo error» en la planificación del despliegue en Bilbao. Los conservadores consideraron que los incidentes «era previsible» que ocurrieran.
Reacciones de Ayuso y el Gobierno vasco
Isabel Díaz Ayuso esperó una condena de «todo el mundo» y denunció la persecución a empresarios por parte de «grupos extremos». El Gobierno vasco rechazó los ataques por ser «comportamientos incompatibles con los valores de respeto y convivencia». El PNV condenó las agresiones y reivindicó la oficialidad de la selección de Euskadi.
Antecedentes de los incidentes en Bilbao y Pamplona
Un grupo de radicales intentó sabotear la emisión del partido España-Argentina en una pantalla gigante colocada por el PP en Bilbao, arrancando cables e interrumpiendo la señal. También se denunciaron hostigamientos a hinchas en San Sebastián, Vitoria y el ataque a un grupo de militares en la terraza de un bar en Pamplona.
Implicaciones del discurso del PP
El PP vincula los incidentes con el respaldo de EH Bildu al Gobierno de Pedro Sánchez y cuestiona la actuación policial. El partido exige al PSOE una condena pública y mantiene su denuncia de «totalitarismo» en el País Vasco, mientras el PNV y el Gobierno vasco se desmarcan de la violencia pero defienden sus propias posiciones políticas.


